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EBA Sareea a 250 CONGRESO REGIONAL das con el pudor, para hacerse amar del hombre sin necesidad de acudir a estj- mulos que producen escandalo. La augusta voz de Su Santidad se ha dejado oir, dando al mundo catdélico el alerta del buen Pastor, que procura el bien de sus ovejuelas, y en la Enciclica Sacra Propediem de 6 de Enero ultimo dice asf: «... y en tanto que se desarro- »lla entre ricos y proletarios la lucha... contribuye a exacerbar la hostilidad de »los indigentes, el lujo desmedido de muchos, unido a la mas indigna licencia. »Y en cuanto a ésto nunca lamentaremos bastante la ceguedad de tantas muje- »res de toda edad y condicién, que infatuadas por el afan de agradar, no echan »de ver cudnto desagradan 4 toda persona decente y cudnto ofenden 4 Dios »con la locura de las modas que adoptan. Vestidas de un modo que ellas »mismas hubieran rechazado hace poco con horror, como demasiado impropio »de la modestia cristiana, no se limitan a presentarse en piublico, sino que ni »atin les da vergiienza entrar tan indecentemente en las Iglesias, asistir a las »funciones religiosas y hasta llevar el incentivo de torpes pasiones 4 la Mesa »Eucaristica en la que nos sirve de alimento el divino Maestro de la pureza. No »queremos hablar de los bailes exéticos y badrbaros, unos peores que otros, »hoy de moda en el gran mundo elegante; no podria hallarse medio mas ade- »cuado para acabar, con todo resto de pudor.» En estas palabras dictadas por el amor paternal del Vicario de Jesucristo, se contiene la mds dura y enérgica condenaci6n de estas modas atrevidas y livianas; y no solo es el Papa quien lo condena, que ya bastaria para oirle con religioso respeto y humildad y obede- cerle ciegamente quien se precie de catélico, sino que lo mismo han proclama- do los Prelados espafioles. Asf las cosas, el dilema, para la mujer, es este: 0 seguir al Papa y a los Prelados o al figurin: a Cristo, 0 a Satanas. Culpable tolerancia de los padres. éY qué decir de la tolerancia modernisima de la w/tima creacién de Ja mo- da, de consentir los padres de familia que sus hijas, aunque sean muy nifas, salgan solas a la calle, y en ella se dejen acompafiar de quien les plazca? gAca- so son buenas todas las compafifas? 4Acaso puede discurrir eso una nifia sin experiencia? {Si la cultura moral y religiosa de la sociedad hubiese subido de nivel, en vez de descender, como ha descendido, no se haria otro tanto! Ello serd muy extranjero y muy chic (como hoy se dice) pero es muy hombruno, es demasiado masculino para compaginarse con el recato natural de la mujer. Es mas, hasta tal altura rayaba ayer el respeto cristiano y caballeresco ala mujer, que desde el momento en que wn caballero, requeria de amores a una joven, hablaba a los padres y obtenia la venia para andar en la casa, pero ja- mas la acompafiaba sola por las calles sino después del matrimonio; porque no solo lo imponia asi el religioso respeto 4 la mujer, sino porque ademas, no basta ser bueno, sino que es preciso aparecer como tal. Por supuesto que esta costumbre incipiente, es muy cOmoda para dasligarse el hombre de todo com- promiso pronto y facilmente. Remedios. Tratandose de un mal como éste de la corrupcién de las modas, que entra- fia un extravio o degeneraci6n de un instinto de la naturaleza humana, cual es el imitativo, cuya raiz por lo tanto esté muy profunda, hay dos remedios para co- rregirlo; la propaganda verbal y escrita, y la sugesti6n contraria. Hay que llevar al dnimo de la mujer, la conviccién de que yerra; de que es objeto de las ase- a 2 4 q 4 : eileen ae 5,

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