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DE TERCIARIOS PRANCISCANOS 249 en el Paraiso; y el tiro de la impiedad va dirigido a la entrafia de la Iglesia, que es su Moral purisima, que es el Evangelio, que es la Palabra de Dios, de Aquél Dios que descendi6é del seno del Eterno Padre y se hizo Hombre para sellar con su preciosa y divina sangre, la Verdad de su Palabra y la Pureza de su doctri- na, como lo hacen los Martires. El figurin de la moda impudica jHoy se ataca a la mujer por el flanco de la vanidad con el ariete demole- dor del Figur/n. {El Figurin! o sea la variaci6n, la frivolidad, la nada... en alas del gué dirdn; de esa degeneraci6n dela facultad imitativa de nuestro espiritu; el Figurin es hoy quien hace la guerra a la mujer, inspirado por el demonio, y trata de arrebatarla la prenda mas hermosa y fragante de su alma, jel pudor!; el que embalsama el ambiente que la rodea, causando envidia a las flores; el que les da esa fuerza de atraccién sugestiva y la redimié de la abyeccién en que ya- cfa antes de Jesucristo; el pudor, en fin que la iguala a los Angeles; y para lo- grar su infento se vale de la moda, bajo la _accién de la palabra magica.,. j/a ultima creacién! El objeto del vestido no es, no puede ser otro, que el evitar a nuestra alma la vergiienza de la impudicicia; esto antes que nada; y el defender a nuestro cuer- po de las inclemencias de los agenfes naturales, y como complemento, el dar realce, todo el realce compatible con la honestidad, a los atractivos fisicos de la mujer; y sin embargo ninguna finalidad de é€stas se llena bien por los confeccio- nadores del Figurin; quienes fodo /o posponen al desordenado propésito de que la mujer llame la atenci6n, atraiga las miradas de los hombres, y excite la concupiscencia de la carne, aunque sea por medio de lo extravagante y ridiculo. Después de todo gqué son las modas de antafio comparadas con las de ho- : ganio? Son ridiculas, ZQué seran las modas de hoy vistas mafiana? También ri- Be diculas y ademas deshonestas e insanas. 4C6mo negar mafiana y hoy lo extra- oe vagante e insano de los escofes, mangas y faldas cortas y medias sutiles y caladas, en invierno, y \as capas y plumas, que simulan pieles y agobian bajo el sol canicular? 4C6mo desconocer mafiana y hoy lo deshonesto, lo inmoral y escanda/oso de unos vestidos que no cubren todo lo que deben ocultar, y que a : través de sus ligeras telas y estrecheces estudiadas descubren 0 dejan adivinar lo que el pudor exije que se encubra; y que dan la sensacién de que la mujer va a medio vestir y aun en pafios menores? Bf El Figurin no aspira hoy a otra cosa jhay que decirlo muy alto y muy claro! que a manifestar el desnudo de la mujer por medio de los descotes, mangas y faldas cortas; transparencia y sutileza de las telas; voluptuosidad de los plega- dos y calados de las medias: 0 lo que es igual, a paganizar a la mujer, para co- rromper al hombre; para que no viendo é€ste nada de lo mucho espiritual que en- cierra la mujer, sino solo materia, embrutecido, envilecido 0 degenerado, se bo- rre de su mente y de la sociedad, hasta el recuerdo de Dios. jEsto es lo que persigue el Figurfn! Prescriba la moda lo que quiera, los imperativos divinos de la Moral Evan- gélica no han sido, ni son, ni seran jamaés compatibles con esos descotes ma- ysculos y esas mangas y faldas mindsculas; prescriba la moda lo que quiera, siempre sera impidico el andar por las calles a medio vestir, sin ropas interio- res 0 tan finas o ligeras que no llegan a desdibujar las lincas del desnudo. Im- ponga la moda lo que quiera, siempre sera deprimente para la mujer, a quien Dios dot6 de atractivos y gracias y belleza suficientemente sugestivas, realza- = er 3 et es 2 gers a ae PS ee

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