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248 CONGRESO REGIONAL 2. Establecimiento de centros instructivos recreativos religiosos - 5." Academias de corte para piezas honestas de vestir. 4.°. Designaci6n atinada de personas competentes y activas para el régi- men de dichas sociedades o instituciones. Excmo. Sr. D. Martin Perillan y Marcos La Tercera Orden de San Francisco, como, las demas de su clase, consti- tuye mas bien que una hijuela, un verdadero complemento de la Primera, puesto ‘que si esta practica la perfeccién en el retiro del claustro haciendo vida regular, (lo que no es dado a todos los hombres) aquélla la practica y difunde en medio del siglo, desde dentro del hogar, en donde a todos nos es dado vivir. El Terciario padre de familia, es el llamado a inculcar, a ingerir la idea de la perfeccién evangélica a sus familiares, no solo con la persuasi6n, el consejo y el mandato; sino mas bien con el ejemplo, porque si la palabra convence al entendimiento, el ejemplo sugestiona Ja voluntad, por \a natural e instintiva tendencia imitativa de nuestro espiritu; pero ambas cosas requieren una prepa- raciOn previa del corazon para recibir la semilla evangélica y evitar que se la coman las aves; que perezca por falta de humildad; 0 que la ahoguen y no la dejen desarrollar, los abrojos, espinas y cuidados del mundo. La mujer La mujer, la esposa y |a madre que ejerce por ley natural la dulce y suave dictadura del amor, que cautiva la voluntad, porque antes ha aprisionado el co- razon con las cadenas de la dicha; la mujer cuya fortaleza irresistible radica pre- cisamente en su propia debilidad; la mujer, como reina del hogar, es la cncarga- da de vaciar el corazon de sus hijitos en el molde divino de la Caridad, en el amor de Dios y del préjimo en Dios; porque creado su coraz6n para amar con ese amor purisimo que nos asemeja a los espiritus angélicos, anhela que el fru- to de sus entrafias se asemeje efectivamente con Dios, principio y fin y felicidad eterna del hombre: la mujer como reina y angel del hogar es la llamada a atraer, con la légica incontrastable de su fé sencilla y lenguaje del coraz6én, el corazén de su esposo, cuando la soberbia del entendimiento y flaqueza de su voluntad le hicieran desvariar; la mujer, como reina y angel del hogar, debe ser el espejo de sus sirvientes, dandoles no solo el pan material, sino el alimento del alma, por medio del consejo y del buen ejemplo. Ahora bien, si la buena doctrina requiere para germinar, un coraz6n que se- pa sentir muy hondo, porque solo asi jsolo asi! se sabe pensar profundo gpo- draé desconocerse la importancia y transcendencia del papel que la mujer puede y debe desempefiar en la Orden Tercera? Tan cierto es esto que los mismos enemigos de la fé, inspirados por el mis- mo infierno, han tratado siempre de seducir ala mujer, para vencer al hombre. ¢Cémo vencié el demonio a Adan, sino engafiando antes a Eva? En los mo- menios actuales la guerra del genio del mal contra la mujer esté en su apogeo; es intensa, es safiuda, pero muy habil y muy solapada; tanto, que ella misma no se da cuenta de la persecucién de que es objeto, como tampoco Eva se la daba

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