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i t 244 CONGRESO REG:ONAL Remedio 4 la raiz del mal: lo sefiala el Sr. Navascués abogando por la creacién de Escuelas Publicas iel Hogar, en \as que deben ser ins- truidas las jévenes en todo aquello que pudiera hacerlas mujeres de su ca- sa: Cocina, lavado y planchado; corte y costura para huir de la vanidad profesional de las modistas: economia doméstica; higiene, medicina casera, cuidado de enfermos. Las conclusiones que propone son las siguientes: 1." Se ruegue a los Terciarios intervengan con sus escritos en los periédi- cos y revistas cafélicos, en todos aquellos asuntos que afectan ala cultura de la mujer, procurando ir modificando su caracter con respecto a las modas. 2.° Pedir a los directores de la prensa Franciscana yen general a todos los de la prensa cat6lica, dediquen algtin espacio periédicamente a hablar de estos asuntos. 5.2. Si el Congreso Terciario acuerda organizar actos publicos se procu- rara que alguno de los oradores trate sobre un tema de educacién moral de la mujer, 4.° Se nombre una comisi6n encargada de estudiar el modo de llevar a efecto la implantaci6én de las escuelas aludidas. Ya por medio de una fusién de . Hermandades Terciarias, ya haciendo un llamamiento a las personas que ten- gan recursos para dejar mandas piadosas para estos fines 6 por otro medio que se estime mds adecuado. ; 5.*. De no poderse llevar a la practica el establecimiento de las escuelas: A) Adoptar mediante un concurso, o sin él, un libro que trate con la nece- saria amplitud de todas las materias que pudieran constituir el programa de es- tas escuelas y se reparta gratuitamente en ciudades y pueblos a los jévenes de todas clases sociales. B) Establecer donde sea asequible, academias de corte para las j6venes Terciarias. R. P. Jesus Alejaldre, O. F. M. Palanca poderosfsima es la mujer para levantar las sociedades cafdas y pa- ra remover cuantos obstéculos se opongan al progreso moral de los pueblos. La voluntad de la mujer, en los destinos de la humanidad, ejerce una in- fluencia colosal, casi definitiva. Para comprobarlo, seria suficiente repasar las paginas de la Historia; en las que, al narrar los grandes acontecimientos del mundo que tuvieron lugar antes de la regeneracion del hombre, mediante el sacrificio del Verbo Humana- do, veremos una no interrumpida cadena de admirables hechos, que, comenzan- do con la primera mujer y,terminando con la herdica madre de los Macabeos, nos patentizaron esta verdad. Y si miramos alos tiempos, mucho. mas infere- santes y sublimes, de la nueva Ley de gracia, no podemos menos de admirar y confesar esta misma influencia definitiva de la mujer en las sociedades y en los pueblos, comenzada por la Excelsa Maria, que alienta y sostiene a los Apés- toles en su gigantesca empresa de la propagacién del Cristianismo, de la predi- caci6n eficacisima de la doctrina sublime y sin igual que les habfa ensefiado el mismo divino Redentor Jesucristo; propagacién continuada y favorecida des- pués por multitud de valientes herofnas que, con su inocente sangre, sellaron ibe BS Be yea

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