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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 287 Como conclusiones podrén adoptarse las siguientes: 1.° Que las Terciarias todas, especialmente las que hacen vida de socie- ciedad, se comprometiesen seriamente no solo a vestir segtin las reglas de la modestia cristiana, sino a hacer propaganda constante en todas las reuniones . a que asistan bien de voz, sin ningin respeto humano, bien repartiendo hojas en las que tan clara y terminantemente se hable de la gravedad de la cuesti6n. 2.* Que las madres inscriban a sus pequefias en la Liga de Santa Inés, y cumplan lo que manda. 5.* Que las Congregaciones religiosas sean inflexibles en cuesti6n de in- dumentaria con sus educandas. 4,° Que se establezca un postulantado antes de conceder el Habito de ter- ciaria, (conclusién que se adopt6 en el anterior Congreso Nacional habido en Madrid, pero no se llevé a la practica) a fin de que el habito se de a las que verdaderamente son acreedoras 0 por lo menos estén deseosas y con su con- ducta exterior e interior lo han probado, de ser buenas terciarias. De este modo se evitarfan casos como los que llegaron a mis ofdos y entre las Terciarias no habria quienes ofendiesen a la moral con desnudeces, desenvolturas y sensua- lidades. Una Srta. Maestra, Terciaria de Pamplona -:- La moda en Norte América -:- Protesta de los j6venes de aquel pais No hace muchos dfas publicaba la prensa una informacién que para muchas de vosotras habré pasado desapercibida. La noticia se referfa al pais de la li- bertad, de la civilizaci6n, de los fabulosos reyes del petrdéleo, del carb6én y de tantos t6picos con que se conoce a Norte América, donde dicho sea de paso, la mujer ha batido el record de las flamantes conquistas modernas, mereciendo, a falta de otros t{tulos de mas noble ejecutoria, el de emperatriz del ridfculo. Decia la informaci6én de la prensa que las sefioritas Norteamericanas se presen- taban en sociedad fumando en pipa, refinadamente elegantes, eso si, apestando a licores, profiriendo palabras gruesas y malsonantes y tan desnudamente vestidas, que los j6venes «bien» aterrados ante la idea de que una de aquellas mujeres con apariencia de arriero, y que me dispense ese gremio por el poco favor que les hago con la comparaci6n, aterrados repito, ante la idea de que una de aquellas mujeres fuese un dfa la madre de sus hijos, han formado una liga comprometiéndose bajo palabra de caballero a no frecuentar el trato de tan desenfrenadas damiselas mientras no se acerquen al ideal de la mujer, que ellos suefian personificando en su madre, toda modestia, toda ternura, toda amor. Y reparad que esas atrevidas pertenecen a la crema de la sociedad «bien», ahora que cabe la sospecha de que esté confeccionada dicha crema con huevos pasados. Desgraciadas mujeres de ceguera pecadora, que habeis obligado a los hombres a que os recuerden lo que debeis al recato y al pudor. Indecencia en el vestir Pero gtendremos necesidad de fijar nuestra vista en Norteamérica para pre- senciar tan repugnante despreocupacién? ZNo vemos aqui, en nuestra patria, a
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