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eget 256 CONGRESO REGIONAL de grave transgresién o peligro moral, (lecturas perniciosas, modas proca- ces, costumbres desarregladas, etc.). 3.% Sus relaciones con los Hermanos Terciarios se fundardn en el abso- luto espfritu de subordinacién a los fines excelsos de la Orden. 4.“ La caridad que exige su Regia para con los extrafios se ejercitara, primero por la edificacién del préjimo con el ejemplo irreprochable de su vi- da cristiana, y segundo por obras de ce/o activo en favor de todo ser opri- mido y débil, singularmente del nifio y Ja mujer. 5.? Tanto en el primer caso como en el segundo, su accién, para que rinda m4ximo fruto, ha de ser mancomunada. 6.“ A fin de llevar prontamente a la prdctica la exhortacidn del Pontifi- ce, las terciarias que pertenezcan a otras Asociaciones Catolicas de sefioras, procurardn que se verifique su unién a la Orden Tercera, hecho que facilita- ra grandemente las Conclusiones anteriores. 7.% Mientras tanto, donde quiera que existan grupos de terciarias, ase- soradas convenientemente, emprenderan la obra religio-social mds a su alcan- ce, y de mayor provecho local. Srta. Maria Echarri Basta el nombre de tan activa propagandista para despertar interés. Presenté una Memoria breve, pero muy bien razonada. Empiezo por el final, dice ella con mucha gracia en las primeras lineas. Y afiade que para moralizar las modas femeninas no tiene fe en la creacién de una Academia de corte para las Terciarias. Porque aunque aprendieran a confeccionar vestidos honestos, después los cortarian como les viniera en gana. Da vergiienza ser mujer, dice la Srta. Echarri, por la poca vergiienza de algunas mujeres. Sabemos todas el anhelo de Su Santidad y del Episcopado sobre este punto, no ignoramos las reglas de moralidad en el vestir; y sin embargo la mayoria siguen la moda perversa.. : éQué medios practicos habra Gabe siiaaaier el mal? Prineraanents la Orden Tercera no admita en su seno a las que gusten de modas poco cris- tianas. En segundo lugar: Las Terciarias gue visten mucho inicien una cam- pafia que no pueden hacer las que no dan mucho que ganar a las modistas. Si ellas son intransigentes, el buen efecto sera inmediato. Las madres no toleren en sus hijas vestidos inmorales. Que inscriban a sus niflas en la Liga de Santa Inés de la Modestia Cristiana. Por lo demas no veo otro medio eficaz, observa la ilustre autora de la Memoria, sino el convencimiento de alma de las madres, de las hijas, de los padres, de los esposos, quienes deben recordar el pecado grave que cometen y hacen cometer.»

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