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DB TERCIARIOS FRANCISCANOS 233 : placeres hay que explotar; el cultivo del arte y el amor a la naturaleza son _ venero inagotable de purisimos goces, en los que el espiritu de la terciaria, a imitaci6n del espiritu del fundador, se recrea y sublima. 2.° grupo Articulo 9.°.—«En la vida de familia mantendran los terciarios entre si la caridad y la benevolencia.» La familia es necesaria; verdad que ningiin cuerdo pone en duda. La familia esta relajada; afirmacién igualmente cierta. jSalvad a la fa- milia!, grito angustioso del pecho horrorizado ante el cataclismo que se ave- cina. Pero la clave de la familia es la mujer. E! matiz de su alma se refleja en _ lade cuantos se llaman suyos; dijérase que hasta los objetos inanimados de la vivienda se tifien de su color y participan de su existencia. Pero el articulo del Reglamento que glosamos, alcanza en primer término a la mujer. Como la lampara del Santuario, la mujer ejercitada en las virtudes ter- ciarias, derramard perenemente entre los suyos una luz suave y perfumada, que es ejemplo y persuasién, que es fervor y piedad, que es celo y respeto, que es caridad y venevolencia, que es... bendicién de Dios, ganando una fa- milia para el Cielo. Mujer catélica, mujer terciaria, nuestro siglo espera de ti la regenera- cién de la femilia. 3.e" grupo Los articulos 11, 12, 13, y 14 del 2.° capitulo de la Regla, y el 1.° y 2.° del capitulo 3.° exponen los deberes de fraternidad que deben de unir entre si a los terciarios. He aqui su extracto: atender a los hermanos necesitados y enfermos, orar en comtin por los difuntos, asistir a las reuniones convocadas por el Di- rector o el Visitador y acatar décilmente sus disposiciones, aceptar los ofi- cios que se les impongan, cumpliendo con celo su misién, velar por el bien espiritual de los hermanos, evitando con cristiana diligencia su entibiamiento en el servicio divino, recibir humilde las amonestaciones o saludables peni- tencias que el Superior les impusiera. La mujer, de espiritu predominantemente individualista—quiza porque al moverse en sector muy restringido deja indisciplinada la tendencia opuesta— se somete por habito y deferencia natural facilmente al superior, dificilmente al igual, mas dificilmente a /a igual; razén psicolégica que explica el desca- labro de muchas asociaciones seglares femeninas. Mas en aquellas teocraticas, inspiradas en elamor divino, desaparece, tiene que desaparecer toda levadura de discordia para fundirse los espiritus en intima eomunién cordial. Asi lo proclaman las palabras de Benedicto XV, restaurador en muchos dias del espiritu de la Orden: «San Francisco, dice, quiso ante todo que en sus terciarios resplandeciese en modo especial la caridad fraterna».

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