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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 227 demonio y carne para sus planes de corrupci6n de la sociedad. El R. P. Alejal- _ dre dice en su Memoria: «Cuando la mujer conserva su bondad y moralidad se »puede decir con raz6n que la sociedad es buena; pero cuando la mujer se per- »vierte y se olvida de su dignidad, puede asegurarse sin temor a equivocacién : »alguna que la humanidad esta pervertida.» Pero también hay que considerar que sila mujer con sus desvarfos, ha cau- _ gado o puede ser motivo de tan profundos males, es por no darse buena cuenta de la gravedad de su proceder y como dice muy oportunamente en su Memoria el culto Sr. Presidente de la Audiencia: «Hay que llevar al dnimo de la mujer, la »conviccién de que yerra, de que es objeto de las asechanzas del infierno, pues »procediendo como proceden en su mayoria sin malicia por falta de reflexién, »en cuanto comprenda que va por mal camino, que es ocasidn de escaéndalo pa- ra el hombre, reaccionaré. Ha de convencerse también la terciaria de que no basta ser buena sino que es preciso parecerlo. Cuantas sefioras y sefioritas si se les propusiera llevar una jarra en las ma- nos o un cesto al brazo, dirfan que esto es indigno de ellas. Y en cambio van con unos vestidos que parecen propios de las mujeres de la peor ralea. Pues bien, terciarias, acordaos que sois terciarias, vestfos como tales, ya sé que las que reconocen su dignidad no necesitan estos consejos, pero la so- ciedad espera mucho de vosotras, sobre todo de las terciarias que visten como pa dice la Srita. Echarri: «que ellas sean las promovedoras de una campafia que _ »no podemos hacer con éxito las que no damos mucho que ganar a las modis- »fas, pues si son tales 6 cuales sefioras las que se llegan a imponer y no tran- »sigen y en todas partes dan ejemplo de modestia, elegancia y buen gusto, el »efecto sera inmediato y eficaz.» Ademas, si como dice la Srita. Manterola, las 20.000 terciarias que hay en Navarra se visten como lo exigen la decencia y la honestidad ¢no seria una E gran campajfia? porque el ejemplo no hay duda que arrastra. Terciarias, traba- jad cuanto podais a favor de la moralidad en las modas; son palabras del Sumo Pontifice las siguientes y es su deseo que se cumplan: «Las terciarias cuiden del »ornato de su persona y sirvan a las doncellas y madres de modelo de santa »honestidad.» Madres de familia, no os olvideis que el Sefior os ha dado vues- : tras hijas para el Cielo, que el mismo Jestis ha dicho: «Ay del escandaloso; Es mas valiera que se atase una piedra de molino al cuello y le arrojasen al mar; y que vuestras hijas ya nifias, ya doncellas, pueden ser el escandoloso de que nos habla el Divino Maestro; y por tanto, antes que verlas vestidas como impt- dicas mujeres, mas valiera que las arrojarais al mar. eae ager BS aades Conclusiones. 1.*. Del Sr. Presidente de la Audiencia: Creacién de una Comisién perma- nente que estudie el medio de hacer una intensa y extensa propaganda en favor dela modestia cristiana, por medio de conferencias piblicas, distribucién de hojas y publicacién de escritos en la Buena Prensa. x 2.2. Del Sr. Navascués: Pedir 4 los directores de la Prensa Franciscana y e en general a todos los de la prensa cat6lica, dediquen algtin espacio periddica- mente a hablar de estos asuntos. oo 3.* De la Srta. Echarri: Que las madres inscriban a sus pequefias en la Liga de Santa Inés y cumplan lo que mandan. Fe 4.2 Dela misma: Que la Orden sea inflexible en cuestiédn de indumentaria y que las incorregibles sean expulsadas. D
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