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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 225 mucho un Prelado espajfiol a los ricos cristianos puramente rezadores que no se acuerdan ni de contribuir al culto de las iglesias ni de sufragios por las almas atin de sus mas allegados. <A la Virgen muchas salves, a su Cristo muchos credos, y los dineros enteros.» Esa bendita caridad trasponga los umbrales de la muerte y cobije bajo sus alas a los difuntos, sobre todo si han sido Tercia~ rios. Pues esa caridad, esté indicada y recomendada en la Regla Terciaria: la espiritual de una manera particular en los nimeros 9.° y 15.°; y_tanto la espiri- tual como la temporal o material conjuntamente en los nimeros 12.° y 14.° del capitulo 2.°. He aqui como la Regla haciendo practicar a los asociados la caridad, la pe- _nitencia y la oracién, los adiestra también en la practica de otras virtudes ane~ jas a ellas y por lo mismo ejerce tan benéfico influjo en la sociedad. No siendo la O. T. una asociacién mas, sino la aplicaci6n més intensa y extensamente posible del Evangelio a la vida de los fieles dentro del siglo, no estorba a las otras asociaciones ni las otras estorban a ella, sino que puede compenetrarse con cualquiera y viene aser como elemento que infunde nueva savia en la manera de ser y desarrollarse de las otras. Semejanza grande por su espiritu tienen entre sf la O. T. y la devocién al Coraz6n de Jestis, sobre todo en los elementos que hemos dicho, informan la vida cristiana del hogar, entre los que hemos enumerado la oracién y el amor, Es muy dificil formarse una idea cabal de la influencia o decisi6n a veces en la vida cristiana de estas asociaciones particulares y por no conocer esto, solemos creer que las practicas exteriores de la V. O. T. y del Apostolado son cosas como accidentales en la vida cristiana, en lo cual nos equivocamos, por- que aunque el culto interno consistente en la sumisién del espiritu y del cora- z6n sea el alma de las devociones, pero Dios quiere reinar sobre todo nuestro sér y por eso el culto interno debe encontrarse en los actos exteriores como su desahogo natural. Si la caracterfstica de la fundacién de la O. T. fué la caridad fraterna con- siguiendo San Francisco infundirla en las almas por ser precepto peculiar de Jesucristo, la caracterfstica de la devocién al Corazén de Jestis, es brotar del mismo como de horno encendido el fuego del amor de un Dios al hombre, y por eso como que se compenetran y completan las dos asociaciones haciendo resaltar la una el amor correspondido al amor del Hombre-Dios, y la otra e] amor de que es capaz el coraz6n del hombre a sus semejantes en todos los 6r- denes y en todas las manifestaciones. «Diliges Dominum; Diliges proximum>. La devocién al Coraz6n de Jestis, a semejanza de la O. T. introduce la practica de la oraci6n y fomenta la piedad, asf como el espfritu de penitencia y el ejercicio de la caridad por medio de la meditacié6n sosegada del amor de Je- Sis al hombre y que nos hace amar a los demas como él nos am6 a todos y nos inculca la abnegaci6n necesaria muchas veces para llevar al terreno de la prac- tica este amor fraternal y nos hace concebir deseos de desagraviar al Coraz6n deffico, despertando en nosotros el espfritu de penitencia. Una de las empresas de mas gloria para el Coraz6n de Jess es la consa- graci6n de las familias que ya en el afio de 1889 se consagraron al adorable Co- razon con algunas oraciones litirgicas, distinguiéndose Espafia que es la que consagr6 mayor nimero no en absoluto, en el que fué superada por Francia, la que sin embargo proporcionalmente qued6 inferior a Espafia.
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