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220 CONGRESO REGIONAL Y como de primera intencién no se conseguiria reunir la formidable su- ma que se necesita para tan colosal empresa, y teniendo en cuenta que ha- bria que competir con empresas existentes y acreditadas, la idea que expon- go, dice el Sr. Lecea, debe lanzarse a las demas naciones catdlicas y preten- der que la empresa sea internacional. Hasta aqui la proposicién del Sr. Lecea. Pero el ponente nose atreviéd a recomendar al Congreso esta idea que de si misma es hermosisima, por pa- recerle que es mds propia de un Congreso Nacional o Internacional y por creer quizd que al acometer la Orden Tercera la citada empresa contraven- dria la prohibicién de Pio X hecha a la Orden Tercera de mezclarse en em- presas econdémicas. Tema 2. /nfluencia social de la Orden Tercera mediante la santifica- cién de la familia. etc. Presentaron Memorias: D. Teodoro Granada, Parroco de Urroz-villa; y D. Inocentes Santos Fernandez, Maestro de Dicastillo. D. Teodoro Granada. EI celoso Paérroco de Urroz-villa, que lleva mas de treinta afios de tra- bajo incesante y fecundo en provecho de las almas, ha presentado la siguien- te Memoria que es la sintesis de la experiencia adquirida en tantos afios de vida parroquial: I Es evidente hoy en dia la profundisima perturbacién de la sociedad cristia- na: entre las clases alfas y las clases bajas la guerra esté declarada, y en el choque de tan opuestos elementos sufren también las clases intermedias. Para llegar a un acuerdo pacifico hay que exigir condiciones de paz a los poderosos y alos miserables y estas han sido formuladas en frase concisa por el Papa Leén XIII en su enciclica «De conditione opificum» con estas palabras: «pon- gan todos la mira en restaurar las costumbres cristianas». Sin estas en los ri- cos, sin costumbres cristianas en los pobres, la paz social seré un suefo irrealizable. Y esa paz es precisamente y no los que se llaman bienes de la tie- rra lo que nos dejé en herencia Jesucristo cuando dijo a sus Apéstolles </a paz mia os doy.» Pero para que la sociedad disfrute de paz, es necesario que las familias sean lo que deben ser; familias no de un cristianismo sentimental sino de un ~ cristianismo practico que, a base del cumplimiento por parte de cada uno de los individuos de sus deberes morales y religiosos y de espfritu de sacrificio, en- gendre el verdadero amor que es origen de la posible felicidad de esta vida. Y esto es asi, por ser la familia la célula de la sociedad civil, la cual por disposi- cién de Dios es posterior ala sociedad doméstica establecida ya en el paraiso terrenal. Y como la sociedad se compone de familias, si estas son cristianas, aquella sera cristiana; y si la familia no es tal, desmoralizados los individuos de la misma, se formaraé una sociedad en la que reinaré la mas completa con- fusion.

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