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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 217 2.2. Considerando que el primer apostolado debe ser el buen ejemplo, todo Terciario debe ser integro en sus costumbres, observando con exactitud los ar- ticulos de su santa Regla. Sea ademas el primero en afiliarse a las Asociaciones que tengan por objeto el fomento de la piedad y la propaganda y conservacién del Catolicismo, asi como la practica de las obras de misericordia. Como con- secuencia, propone y exhorta el Congreso a los Terciarios, que se apresuren a afiliarse a la Adoracién Nocturna y a fundarla donde no exista, a la Asociacién de Santa Inés de la Modestia Cristiana, a la Asociacién del Corazén de Jesis, etc., y a las obras de beneficencia. 5.* Los Terciarios deben ofrecer el ejemplo de una adhesién constante, ciega e inquebrantable a la Iglesia y al Pontificado. En consecuencia, 1.° Hablen siempre con sumo respeto del Papa, de los Obispos y del Clero. 2.° Estaran siempre dispuestos a luchar en defensa de la Iglesia y del Papa, organizando, cuando fuere necesario, pacificas pero enérgicas protesias o manifestaciones a su favor. 5.° En momentos de adversidad y de peligro para las autoridades eclesiasticas, ofrézcanse por medio de la Junta, a los Paérrocos, poniéndose in- condicionalmente a sus Ordenes. 4.* Los Terciarios trabajen por la paz y por el orden social adoptando los medios mas oportunos en cada caso, que habrén de ser aconsejados por los Obispos. Pero si los impfos en masa preparan agresiones valiéndose de la tea incen- diaria, del pufial o de las armas de fuego, los Terciarios se organizaraén a tiem- po en secciones numeradas, encargadas de defender las iglesias y edificios reli- giosos que previamente se les haya sefialado. 2. D. Pedro Pascual. Se lamenta de la inmoralidad reinante y desenfrenada, de la que no se ven libres ni los centros que se han creado para utilidades sociales porque en ellos se da mucha importancia al recreo y a las cosas materiales y ningu- na a la parte espiritual, ni los llamadus casinos 0 cafés, ni la calle que se ha convertido en teatro de inmodestia... Enumera tres causas del mal: 1.° la falta de fe; 2.° la sed del oro; 3.° el afan de placeres. Dice que los trastornos sociales y los crimenes que tan a la luz del dia se cometen, reconocen por causa la falta de creencias 0 la indi- ferencia en ellas, la codicia que impera entre las clases bajas tanto como en- tre los capitalistas y el afan de vivir gozando que es consecuencia de la ca- rencia de fe. Al sefialar los remedios de estos males dice que quien ha sabido acertar ha sido Leén XIII. Hace un elogio de sus inmortales Enciclicas y se fija prin- cipalmente en la que empieza Auspicato, en la cual el citado Papa sefiala la Orden Tercera como medio aptisimo y oportuno de reforma social. Cita luego la Enciclica Sacra Propediem de Benedicto XV, quien exhorta a robustecer la fé, al espiritu de sacrificio y de renunciamiento que se profesa en la Orden Tercera, y a una imitacién perfecta de San Francisco. Pondera los prodigiosos efectos que han producido en la sociedad las

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