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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 215 por el espfritu de caridad y de justicia. Ahora bien; no hay mayor caridad, dice el sabio Cardenal Mercier, que el dar la vida por los suyos. Y podemos afiadir: es un hermoso acto de justicia la defensa de la patria. Ya en tiempo de San Francisco los Hermanos Terciarios formaban el ni- cleo de las milicias comunales que se oponfan en toda Italia a los planes ambi- ciosos de Federico II. Pero entre ellos descuella la joven Sta. Rosa de Viterbo. Esta nifia dié su nombre a la milicia Terciaria de San Francisco el afio 1247. Aquel mismo ajfio, después de una aparicién de Jesucristo con que fué favore- cida, emprendi6 una campaiia religioso-patriética. Convocé muchas veces al pueblo en la plaza publica, arengdndole con la energfa marcial de un caudillo. Increpaba y reprendfa y refutaba a los herejes, a los enemigos de la Santa Sede, alos enemigos de la Italia pontificia. Los tiranos, dice L. Kerval, temblaban an- te la nifia. En 1250 fué desterrada de Viterbo juntamente con sus padres por or- den del Emperador; pero continué su campafia de agitacién saludable. Muerto Federico II en Diciembre de aquel afio, Rosa continu6 sus predicaciones siendo visiblemente favorecida por el cielo. El triunfo de la Iglesia fué digno corona- miento de los esfuerzos de nuestra Santa y de todos los Terciarios. El ejército que luché en la terrible jornada de Belgrado en 1456 que acab6é con una gran victoria de las armas cristianas, se componia de masas populares reclutadas entre los miembros de la Orden Tercera por los Franciscanos; aque- llos valerosos escuadrones llevaban en sus estandartes las imdgenes de San Francisco, San Antonio, San Bernardino de Sena, San Luis Rey de Francia Terciario. Y el héroe fué San Juan de Capistrano. Terciarios eran no pocos de los soldados que obtuvieron las victorias de Bosnia en 1467 y Rodas en 1480. Hay que recordar las hazafias del Capuchino San Lorenzo de Brindis y Marcos de Aviano y Cardenal Cisneros para comprender que el valor no esta refiido con el espfritu Franciscano. Lo mismo prueba San Fernando Rey de Espafia, Terciario, al frente de sus ejércitos. La Terciaria Santa Juana de Arco, débil doncella, obtiene la libertad de su patria, derrotando alos ingleses en Patay y tomando por asalto Orleans, Meung, Jargeau, Auxerre, Troyes, Chalons. Segtin Thiers y segtin la Revue Franciscaine (Juillet 1884) numerosas gue- trillas de la guerra de la Independencia en Espajfia estaban integradas por Ter- ciarios. El] Beato Diego de Cédiz habfa preparado con antelacién el espfritu de aquellas huestes, tanto mas amantes de la patria, cuanto mas religiosas. Fray Juan de Delica, Capuchino, reunié en 1808 varios jévenes Terciarios de la ciu- dad de Toro (Zamora) y form6 con ellos una guerrilla que no ces6 de luchar ni aun después que el Capuchino cay6 prisionero de los franceses. Y no es aventurado sino muy natural conjeturar que debfan ser Terciarios los que componfan aquel cuerpo de voluntarios formado por el P. Mariano de Sevilla Guardian del Convento de Capuchinos de Cédiz y que lucharon a las ordenes de Castafios en Bailén. Como debian ser Terciarios los que, habiéndo- se amotinado en Cadiz contra la Junta a la que tildaban de afrancesada, se ne- garon a entregar las Ilaves de la ciudad como no fuera al Guardian de los Ca- puchinos. Epilogo La divergencia de pareceres que expone Pablo Stein (Tertius Ordo Francis- calis. Disquisitio Canonica. Cap. IJ.) (Véase también «Nouv. Revue Theol. 1912 p. 752) acerca de la accién social de la Orden Tercera, se refiere ala Orden

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