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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 215 el Santo, escribe Ozanam, representa a la Edad-Media, terrible en sus fmpetus, pero que fué apaciguadg por la influencia Franciscana. «La paz sea con vosotros. Hermanos...» era el saludo que empleaba al ini- ciar una conversaci6n 6 al entrar en una vivienda. Y dice en su Regla queel Sefior le revel6é que sus Hijos deben emplear el mismo saludo. Para conseguir la reconciliacién entre los ricos y los pobres de Asis, San Francisco les persuadi6 a estipular un pacto que fué firmado en 10 de Noviembre de 1210. (Murret, Historia de la Iglesia. Tomo IV p. 520.) Durante algunos afios después, (observa el P. Venance) no hubo en Asis y su comarca ni vencedores ni vencidos. Triunfaba la paz. : Laborar por la paz constituye uno de los fines de la Orden Tercera, como se puede ver por algunos articulos del Capitulo II de su Regla. Asf lo entiende el Papa Benedicto XV, como puede observarse en su Enciclica «Sacra Prope- diem.» _La fundacién de Ia Orden Tercera fué un acontecimiento que vino 4 robus- tecer el esp/ritu de asociacion. Y en efecto: San Francisco, comprendiendo como por intuicién el remedio de los males de su época, ech6 mano de la asociacién, dando el nombre de Fraternidades a \as agrupaciones por él organizadas, con el fin de que todos entendieran la estrecha uni6én que debia caracterizarlas. «<E] movimiento comunal estaba entonces en pleno desarrollo. Las Fraterni- dades de la Orden Tercera le aportaron escuadrones muy bien pertrechados y llenos de espfriju de caridad y de fusi6n que como sabemos era tan necesario en la Edad-Media. La misma organizacion corporativa debié mucho a la Orden Tercera. La virtud que distingufa a las cofradfas profesionales fué llevada 4 to- das las clases trabajadoras por la Orden Tercera. En cada oficio habfa un gru- po de Terciarios fervientes, deseosos de extenderen torno de ellos las virtudes franciscanas.» Sin espiritu de asociacién la Orden Tercera no hubiera vivido siete siglos, existiendo hoy tan pujante y con sefiales tan inequivocas de inmortalidad. La Orden Tercera continia hoy con su espiritu de asociacién escribiendo pa- ginas gloriosas de su brillante historia. En el afio 1882 se fund6 en Reims por el canénigo José Lemann La Alianza Catélica. Pues bien; en el afio 1884 la Orden Tercera se asoci6 oficialmente 4 la Obra, llevando a ella centenares de miles de Terciarios y firmando un acuerdo en miutua reciprocidad, que fué recomendada por el Rmo. P. General de los Ca-~ puchinos P. Andermat y aprobada por Leén XIll. (Annales Franciscaines. To- mo 14, p. 3.) 3.° Acude al socorro de /os necesitados.—San Francisco ensefié 4 sus hijos a considerar a Jesucristo en la persona de los enfermos y de los indegentes. El heroismo que el Santo hubo de mostrar para vencer la repugnancia que le cau- saba en un principio la vista y contacto de los leprosos, se trocé mas tarde en dulcedumbre que sentia al besar sus llagas. La compasi6n a los enfermos y alos necesitados es un sentimiento propio de la Escuela franciscana. En ella aprendi6 la delicada Isabel de Hungria a cu- rar las tilceras asquerosas de los enfermos. En ella aprendié San Luis Rey de Francia a levantar hospitales. El amparo de los pobres y la practica de la beneficencia consfituye uno de los puntos mas brillantes de las Ordenes Seraficas. t

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