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CONGRESO REGIONAL —— signaci6n en la pobreza, castidad, &. Esa es la vida de todo Terciario, tal como la describe Benedicto XV. : Los que se asocian a la Orden Tercera adoptan esta Regla. Pero su cumpli- miento no se deja a la debilidad, a la inconstancia o arbitrio de. cada uno; sino que es objeto de vigilancia rigurosa por parte del Director y de los Visitadores de la Primera Orden. Y Director y Visitadores tienen el derecho y el deber de imponer castigo a los negligentes y transgresores. Férmanse asf cristianos acostumbrados a toda prueba, para quienes los consejos del Evengelio, mas que consejos son obligaciones. Cuando se funda una Hermandad de la Orden Tercera, no tarda en manifestarse mayor intensidad en la piedad, en la caridad, &. Conocemos Hermandades en las que han desa- parecido los bailes a/ agarrado y \as cuadrillas nocturnas. Y fuimos testigo en un valle, de un hecho edificante: Pocos dias después de ingresar en la Orden Tercera, los fieles pusiéronse en masa a disposicién del Parroco en un asunto que los tenfa divididos y que era causa de graves disgustos. «Aunque la revolucion arroje de Francia a todas las Congregaciones Reli- giosas—escribfa Mgr. Duparc, Obispo de Quimper—una nos quedaré que viviré siempre penetrada del espiritu de Jesucristo y tendra por ideal la _practica de los consejos evangélicos: la Orden Tercera de San Francisco que perseverara siem- pre en su puesto.» (Annales Franc. Sept. 1911.) ll La Orden Tercera educa al cristiano i-: i+: t-: para Apoéstol. :-: :-: t-: Todo Apéstol debe ser un gran cardcfer; magnanimo, resuelto, audaz, de- sinteresado y generoso. Mas los grandes caracteres no se forman sino en la es- cuela de la abnegaci6n, de la sobriedad, de la castidad, del desprecio de cosas terrenas; virtudes que, como arriba hemos dicho, forman el espiritu de la Orden Tercera. Por et contrario los vicios opuestos a estas virtudes son escuela de afeminamiento, de debilidad, de pobreza y ruindad de sentimientos. «La falta de caracter es la llaga de los cristianos de hoy—escribié6 Mgr. Mo- nestes, Obispo de Dijon.—No vaya a creerse que San Francisco fué un _pusila- nime. En las auroras de su apostolado tuvo la visi6n aquella del Palacio lleno de armas, simbolo de sus 6rdenes militantes. El Terciario debe ser un valien- fe. Porque gqué podran influir las evenitualidades mas crueles enel estado de espiritu de un hombre que desde mucho antes tiene sometida su vida a una dis- ciplina muy seria? Yo me pregunto: gqué podraén la ambicién, la egolatria, el oportunismo en una conciencia en que la Regia de la Orden Tercera ha inculca- do el desprecio de las cosas mundanas y la idea dela vida futura?»> (Annales Franc. Nov. 1911.) Templados asilos grandes caracteres en la potente fragua de la Orden Tercera, debe ser grande la abnegacién y la constancia con que los prepara para el apostolado y la propaganda. Apostolado del buen ejemplo, que es una predicacién continua, predicaci6n harto mas eficaz que la de la palabra. Un buen Terciario observa siempre una conducta consecuente con lo que ha profesado. Para portarse ante el mundo co- mo buen Terciario hace falta hoy mas abnegacién de lo que parece. Por eso di- jo Mons. Longhin, Obispo de Treviso: «Hoy para ser Terciario hace falta cobrar aliento y energfa y afrontar la cinica burla de los impfos y la sonrisa irénica de los cat6licos a medias. Contamos con Terciarios animosos; en ellos confia- mos.» (Pastoral, Cuaresma de 1915.) PRR SN as thi RR ile 22 eA ae Panel spebs ok
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