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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 199 El amor de Dios, la caridad y la paz, lema de las Ordenes Franciscanas. Canto a la virtud de las Terciarias. Cuando yo era nifio of que alguien preguntaba un dia sefialandome con el dedo: ¢De quién es este nifio? Y hubo quien contesté: este es el hijo de la Na- varra. A mi madre le llamaban /a Navarra. Y viendo yo las virtudes de mi madre y creyendo que asf la llamaban por ser tan buena como era, yo me solia preguntar: gZpues cémo serdn las mujeres .de Navarra? Y entré en curiosidad de conocerlas. Y ahora he tenido por fortuna ocasi6n de confirmarme en mi opini6n; pues veo que las mujeres de Navarra - son como era mi santa madre: modestas, recatadas, piadosas; son... voy a de- cir lo que son con una sola frase, porque en ella esté dicho todo lo bueno: son : : é E f & ies F ie fq we 6. ie & fe re Be hijas de San Francisco. (Estruendosos aplausos interrumpieron al ilustre orador.) Sois como aquella Navarra de Valencia que también era hija de San Fran- cisco. Terciaria de San Francisco no es sinénimo de perfecta cristiana? Asf lo quiere la Iglesia y asi lo creemos todos. Terciaria de San Francisco es sinénimo de educadora de la familia. Y vos- otras los sois. He visto j6venes de ambos sexos ostentando el escudo de San Francisco sobre su pecho. gQuién se lo ha colocado? Sus piadosas madres. Vosotras. Vosotras con mas orgullo que un general cuando prende en el pecho de un héroe la insignia militar g nada en cien batallas. (Ap/ausos). Asflos habéis educado: cifigéndoles el Cord6én franciscano, emblema de castidad; poniendo sobre su pecho la cruz, bandera de cristiano; pero la cruz sostenida por dos brazos: el de Jesucristo, recuerdo de la Redencién y el de San Francisco, recuerdo de la penitencia. También en esto imitéis a la Navarra de Valencia. Ella me cifié el Cord6n con mas orgullo que si me cifiera el fajfn de general. Ser Hijas de San Francisco es sinénimo de intrépidas valerosas para con- fesar a Cristo aun en las ocasiones en que los hombres tiemblan, palidecen y huyen ante las burlas, ante el sarcasmo o ante las armas de fuego o de acero. (Aplausos). En Navarra atin no se ha dado el caso de que los hombres huyan ante el enemigo, porque aquf los hombres son .buenos cristianos. Y aunque no lo fue- ran, aquf no hay enemigos. Pero si el caso llegara y los hombres huyeran, los enemigos de nuestra fe se encontrarfan con una muralla de mujeres Terciarias, muralla que no caerfa, en la que no lograrian abrir brecha, porque el pecho de estas mujeres esta abroquelado con el escudo de San Francisco, cuyo brazo esta unido al de Jesucristo que quebrantaré con fuerza omnipotente las huestes del infierno. (Aplausos). Dijo el Papa Leén XIII que los Terciarios son los Macabeos de la Nueva Ley, que deben luchar en primera linea. Yo diré de las Terciarias que son las intrépidas Judit, las audaces Jael; que ellas cifiendo albo cord6én enlugar de espada, son las llamadas a refiir las grandes batallas y a obtener resonantes triunfos a favor del pueblo cristiano. Y es que su espfritu se ha formado en el espfritu de San Francisco. El espiritu de aquel Santo, como os ha dicho ahora la culta Profesora dofia

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