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ee € 2 es iB & Bs E Bi RN DE TERCIARIOS FRANCISCANOS ante los horrores del cisma y las vicisitudes porque pasaba el Vicario de Cristo, emprende una campafia a favor de la Santa Sede, campafia que se ve coronada . de éxito, encauzando a la opinién ptiblica, ganando prosélitos a la causa de la Iglesia; y Viterbo entero decidese a favor del Papa y contra el tirano Empera- dor. Esta dura misién que la Providencia confid a Santa Rosa de desbaratar a los partidarios del Emperador y ganarlos para la causa de la Iglesia, la llevé a cabo la tierna nifia entre 4speras penitenciss, mas propias de un asceta que de una nifia; fuerza es por tanto reconocer que su alma fué del temple de las de los héroes y santos. La Magdalena de la Orden Tercera. Otra‘figura de mujer, no menos interesante es la de la Magdalena dela Or- den Tercera, Santa Margarita de Cortona. Esta admirable mujer supo rehacer por la contricién toda una vida de errores y pecados, purificé su vida con peni- tencias que estremecian por su austeridad; y supo encontrar, al abrigo de la Tercera Orden, consuelo para su atribulado corazon, que llor6é sus yerros pa- sados y edific6é con creces al pueblo que antes escandalizaba. Ella supo levan- tar sobre las cenizas de la penitencia el edificio de su santificacién. Santa Clara, reflejo del amor divino. Y por fin, imposible relegar al silencio a la dulcfsima Clara, la noble virgen dotada de la plenitud de gracias celestiales. Alma gemela dela del Serafin de Asis y adornadacon !a misma llama de amor divino que animé a Nuestro Se- rafico Padre; mujer insigne que inaugura una escuela de santidad donde practi- can las mas altas virtudes almas elegidas. La sola presencia de Santa Clara edifica, como un reflejo del amor divino y asf la podemos contemplar, a través de la historia, con la custodia en la mano saliendo al encuentro de los feroces soldados musulmanes aliados de Federico II. Su sola presencia dié 4nimos a los habitantes de Asis, que cobran fuerzas ante el Arca sagrada que Santa Cla- ra oprime contra su pecho y los invasores son rachazados. Podriamos seguir multiplicando los hechos y los ejemplos de mujeres que han sabido seguir la estela de San Francisco; mas basta con los citados para convencernos de que si no hay palanca més poderosa que una idea, poderosa palanca debe ser la que mueve los corazones a realizar tamafias empresas, po- derosa palanca debe ser la Orden Tercera en el coraz6n de la mujer. Bien sabe la sociedad de hoy, un tanto pagana, hasta dénde llega el poder y la influencia de la mujer. o La mujer de hoy. Tan bien lo sabe, que parece que no tiene otra preocupacién el espfritu del mal que llamamos mundo, que desposeer ala mujer de su caracteristica de seriedad y de religiosidad sugestiondndola, ofuscandola, con el brillo del oro- pel. La vida moderna ha impreso en la mujer la caracterfstica de estos tiempos que es la frivolidad, obliga4ndola a someterse a una moda tirana y a unas. con- veniencias sociales que la esclavizan, sin que la mujer misma se dé cuenta de ello, haciéndose a veces con sus tolerancias motivo de escandalo. Y no olvide- mos lo que Cristo dijo de aquel por quien entrase el escdndalo. Pertenecemos a una sociedad materialista que, si bien es cierto que puede vanagloriarse de las conquistas cientificas, lo hace olvidando los altos intereses
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