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3 aI . x DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 189 estrépifo: pero aqui en Espafia, en la Espafia de la _Inmaculada, nuestra Patro- na, se sostiene en pie y se sostendré por la misericordia de Dios. jHermanos Terciarios y catdlicos todos! Si no podemos ignorar, pues lo estamos palpan- do, que el egoismo esta minando las entrafias de la Sociedad, levantando ba- rreras infranqueables de odio africano entre unas clases y otras clases y atin entre individuo e individuo: si por otra parte es igualmente conocida la eficacia del remedio tinico de la Caridad, nuestra responsabilidad ante Dios, ante la Pa- tria y ante la Historia se agiganta, si en vista de estos osados avances del ene- migo no nos unimos todos para restaurar todo en Cristo, para curar con el bal- samo divino del amor de la Caridad las heridas abiertas en el cuerpo social por el egofsmo con el acerado pufial del odio. Por algo fueron las ultimas palabras de Jestis a sus discipulos en el Ce- naculo cuando se disponfa a dar su vida y sangre toda por nosotros, aquellas en que les decfa «Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros asf como yo os he amado para que vosotros os améis también entre vos- otros mismos.» El Verbo divino, el Hijo de Dios, Dios mismo, el autor de la Creacién, el inico conocedor de las leyes a que él la sometié, nos manda que nos amemos, invoca la palabra santa del amor de Caridad, llevado del amor que nos profesa. iSigamosle: sin6é, somos ciegos 0 suicidas y sucumbiremos! Por algo la Santa Iglesia, inspirada por el Espiritu Santo viene encauzando hace ya tiempo la piedad de los fieles hacia al Sagrado Corazon de Jesiis y la Sagrada Eucaristfa, fuentes inagotables de Caridad, simbolo de amor el prime- ro y amor de los amores amoroso: y por algo la Providencia inspira la cele- braci6n de solemnidades como esta en honor de un Santo como nuestro Padre San Francisco de Asis, dechado de Caridad y Humildad, Serafin humano, Evan- gelio viviente y segundo Jests sin la divinidad, que por su tierno amor a Cristo mereci6 que su virginal cuerpo quedase estigmatizado con las cinco llagas del Redentor y que este cifiese en mfstico y milagroso abrazo al que vivificé para amar y murié de amor! jHermanos Terciarios y catélicos todos! Sigamos las huellas de San Fran- cisco: avivemos nuestra fe, fortalezcamos nuestra esperanza y abrasémonos en el fuego de la caridad, cobijandonos debajo de su blanca e inmaculada bande- ra: y cuando los vientos de la tempestad del odio agiten a esta nuestra adorada ensefia, formando con ella rizadas ondulaciones, no veamos en ellas mas que las sonrisas ser4ficas de los angeles que nos alientan y escuchemos jescuche- mos con atencion! y de entre el murmullo del crujir de sus pliegues, surgiré una voz, dulce y consoladora, pero llena de fuego de amor, que hendiendo !os cielos, la tierra y los abismos del mar... cantaré: {Gloria a Dios en las alfuras y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! El cultisimo sefior Presidente de la Audiencia Provincial fué muy aplau- dido por los Congresistas y muy felicitado por eclesidsticos, religiosos y se- glares. El Orfeon. dirigido por el laureado sefior Mugica, interpreté el Canti- cum Fratris Solis, del P. Hartman, que fué escuchado con viva atencién y sumo agrado por todo el ptiblico, el cual admiré el mérito de la obra y la eje- cucién de los artistas, tributando a estos largos aplausos.

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