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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 187 amor jamor de caridad! allanaria todas las fronteras, haciendo de la humanidad una sola familia y de la tierra un solo hogar, con un solo padre jDios! El instinto social del hombre tiene su raz6n de ser en la fuerza atractiva del amor, pero no hay que confundir esta con aquel, por lo mismo que el amor que asocia 0 difuso, que el inmanente o propio, puede degenerar en egoismo y se- parar sus direcciones, aunque opuestas de una misma fuerza. El hombre podra cambiar en si la direccién del amor, segtin que se fije en Dios o en si mismo, como principio, pero no le es dado dejar de amar, como a la materia tampoco le es dado tampoco sustraerse al influjo de la gravitacién universal. . El hombre forzosamente amara a Dios y se haraé grande, o se amara a si mismo y sera pequefio y ruin. El odio exaltacién del egoismo y causa :-: primera de los males presentes :-: Cuando la caridad brota en el corazén del individuo se unen en estrecho abrazo la Justicia y la (Caridad) Paz, que constituyen el bienestar presente y son el simbolo y aurora de la felicidad eterna. jAy de la sociedad! cuando esta vir- tud no brilla en el hombre, porque necesariamente la substituye el egoismo, que no solo separa los espiritus al reconcentrarse el amor en el YO, sino que en- gendra el odio, que es la exaltacién vesdnica de amor propio, que es la nega- cién de Dios y dela Caridad, que es la fuerza asoladora y brutal, cuya bandera es la injusticia, y cuyos frutos amargos son el crimen y la impiedad y la abomi- nacion. jAy de la sociedad! en cuyo seno, como en cubil inmundo hace asiento y rige el odio, porque sustitufdo sacrilegamente Dios por el YO y la Religién por la Egolatria, desconocida y no sospechada siquiera la existencia del tinico vinculo de unién entre todos los hombres, que es la Paternidad de Dios, el amor de Dios y del prdjimo jel de la Caridad! el individuo ve en cada semejante un obstaculo al logro de sus ambiciones y concupiscencias, y en cada colectivi- dad o clase un enemigo irreconciliable que le disputa el puesto en el festin de la vida, y se produce el choque estridente de unos contra otros, que, como electri- cidades contrarias, engendra el rayo de la barbarie, que arrasa cuanto se le opone al paso, y no deja tras de si mas que cenizas, escombros, desolacién y lagrimas y sangre. Y bien; gQué es lo que ocurre actualmente? Que envenenado el ambiente cristiano, herencia de nuestros antepasados, por las propagandas pseudofilo- s6ficas de la revolucién religiosa de Lutero y por las de su hija legitima la Re- volucién francesa, se dirigieron los primeros disparos (por lo que a Espafia afecta) en contra de la Constituci6n jurfdica de la familia, aboliendo las vincu- laciones, base de la prolongacién de su personalidad peculiar o tipica, y de su rango y tradiciones a través de los tiempos porque entonces cada hogar cons titufa un templo y cada padre de familia un ministro del Sefior: y se establecié el llamado matrimonio civil, que afortunadamente carece de realidad practica, pues el pueblo lo rechaza y lo desprecia. A la Iglesia se le privé de sus legitimos bienes y con ello de su indepen- dencia econdémica: se dificultaron las fundaciones piadosas y se concedié bo- chornosa beligerancia al error y a la mentira, a sabiendas de que envenenan los corazones y las almas, habiéndose perdido por ello la unidad catélica, rico florén y timbre de honor de nuestra Patria; rasgo caracteristico de la raza es- pafiola que daba al mundo entero la sensacién de nuestra indomable indepen-
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