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anes tee ATES : RE Se TN ee EE a eee 186 CONGRESO REGIONAL z6n, nos damos perfecta cuenta de que sobre nuestros semejantes gravitan los — : mismos imperativos y necesidades y miserias que sobre nosotros; y puesta la ie mira en Dios, nos inclinamos a dar a cada uno lo suyo, realizandose asf la Jus- ticia: {Vida del alma y alma de la Sociedad humana! Ya que la justicia es como el sol que sale para todos, para los buenos y para los malos, y es causa de la Paz y del bienestar actual y de la felicidad eterna nuestra, pues sabido es que el Paraiso es la mansi6én de los justos. La primer resultante de esta compensaci6n nos liga individualmente a Dios, y descendiendo después al préjimo, comienza por fundir los corazones e identi- ficar las voluntades de los padres, los esposos, los hijos y los hermanos entre si, de cuyo reciproco afecto surge una personalidad colectiva, distinta de las in- dividuales que la integran, llamada familia, cuya representaci6n encarna en el Padre, que queda constitufdo en jefe de ella, y su autoridad por lo tanto es una derivaci6n del amor. La familia es una sociedad simple pero perfecta; es la pie- dra angular del edificio social, porque es la Ginica generadora de la colectividad, puesto que en ella se forma y moldea el corazén del individuo al calor del amor de los padres y de los hermanos, y en ella recibe la voluntad, el movimiento inicial hacia el bien; y el individuo que ama ordenadamente 0 con amor de ca- ridad, es un hombre justo y un hombre apto para asociarse con sus semejantes con el fin de satisfacer las necesidades de la vida, que son muchas y muy com- plejas. Conforme va difundiéndose la fuerza expansiva del amor van surgiendo nuevas personalidades colectivas, las cuales cristalizan a su_vez en otra colecti- va pero mas heterogénea y mas perfecta, en la cual convergen todos los amo- res, ya colectivos, ya individuales, que es la Patria; que ni absorve ni aisla al individuo, porque engendrada por el amor es madre de amor. La patria como resultante del amor es irradiaci6n de amor y fuerte y atrayen- te une el amor expansivo. La Patria es un sentimiento, es una idea, es una rela- cién afectiva que encarna en el coraz6n de los compatriotas por la fuerza de la solidaridad de convivencia y de la étnica, etnograffa, lingiifstica y religi6n. Camo sentimiento subyuga el coraz6n, le aprisiona con las cadenas del amor, y como hecho hist6érico, resultante de la conjuncién de voluntades, per- sonaliza y dignifica. La Patria lo llena todo, se siente en la familia, cuyo vinculo de unién asegura en los corazones de sus miembros y nutriéndose de él hace sagrados el hogar y la propiedad; se siente en la ciudad, en la asociaci6n y en la region, y conservando en cada una su peculiar fisonomfa, las atrae y confun- de y las hace a todas respetadas; y hasta el mismo Estado es una resultante de la Patria, engendrado por el amor de convivencia, de esa comunidad de bienan- danzas y desventuras, de esa solidaridad histérica y tradicional que solo puede forjar la sabidurfa de la Providencia, que es la que rige los destinos de la Hu- manidad; por lo que la Patria es un don del cielo que no esté en las manos de los hombres el poner ni el deshacer sino el conservar y defender; por eso el Pueblo Judio, el pueblo deicida, no ha vuelto a formar Patria; y el Hispano, des- pués de la dominacién Fenicia, Cartaginesa, Romana y Sarracena recobré en Granada su independencia; por eso vemos que unos pueblos se hunden y otros se levantan; por eso la Majestad Real se inclina reverente ante el sfmbolo dela Patria, y por eso dice el Espiritu Santo por boca del Real Profeta: «Si el Sefior no edifica la Ciudad, en vano trabajan los que la edifican;si el Sefior no guarda la Ciudad, en vano se cansan los que la guardan». iEsta es la obra del amor! y si no fuera por la imperfecci6n humana, el
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