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184 CONGRESO REGIONAL que vemos realizarse majestuosae indefectiblemente. durante el transcurso de los siglos, al solo impulso de la Omnipotencia y Sabidurfa de Dios. En ese mundo celeste del que dijo el Real Profeta «que proclama la gloria de Dios y anuncia las obras de sus manos» la fuerza expansiva de la _ materia, divinamente compensada por l|a de atracci6én de las masas, mantiene magica- mente suspendidos en el espacio a millares de millares de astros, de mundos verdaderos, luminosos y de brillantes colores los unos y opacos pero ilumina- dos los otros; describiendo todos en su vertiginosa carrera, Orbitas de longi- tudes fabulosas; dando lugar con sus movimientos ritmicos a las mas fantdasti- cas combinaciones de luz y de calérico, causa de los dias y de las noches y de las estaciones del afio; y formando caprichosos sistemas y constelaciones que giran unos en derredor de otros y en derredor de uncentro comin... jOr-. den sublime, sorprendente y admirable que abisma al entendimiento, cautiva el corazon y arranca del fondo del alma extasiada aquellas palabras de alabanza, de gratitud y admiraci6n que en sus fervorosos y misticos himnos, entre co- lumnas de incienso y acordes melodiosos eleva diariamente la Iglesia al Altisi- mo: Bendecid al Sefior todas las obras del Sefior; bendecidle y alabadle por todos los siglos. ied nia El amor, raiz de la ley moral y regulador del instinto social. Ahora bien; si esto acontece en el orden puramente fisico gseré posible concebir siquiera, sin ofensa de la sabidurfa infinita del Creador, y atin de nues- tra propia racionalidad, que no exista alguna fuerza reguladora de la actividad de los espfritus, siendo estos mucho mas nobles que la materia, pues son la imagen de Dios? Es evidente que en el mundo espiritual creado existe una fuerza misteriosa pero eficaz, que impulsa la actividad de los espiritus, es Ja del amor: fuerza tan desconocida en su esencia, como innegable-en su actuaci6n; tan universalmen- te sentida por el hombre y tan cultivada por el genio artistico, como poco estu- diada; fuerza que también actiia en dos sentidos opuestos, uno de difusién y atracci6n, identificando afectivamente los espiritus; y otro de inmanencia y aislamiento en el Yo, separdndolos. E! primer impulso constituye el amor expan- sivo que se extiende fuera del Yo, y el segundo es el amor propio; de cuya mutua compensaci6n u ordenacion son resultantes la Justicia y la Paz. ; La virtualidad 0 eficacia del amor abstracto tiene su rafz enla esencia del beg mismo Dios, del Dios nico, cuya Persona primera, el Padre, entendiéndose a sf mismo, engendra al Hijo: y del mufuo y absoluto amor del Padre y del Hijo procede el Espiritu Santo.—jUnidad y Trinidad eterna y adorable que es como el centro de gravedad y atraccién de todo amor relativo alrededor del cual gira toda actividad espiritual creada y toda la creacién! Por esto Ilamamos a nuestro Dios y tinico Dios jel Dios del amor! y por esto al crear Dios al hombre, a im- pulso de su amor, grab6 en su alma su propia imagen cual si imprimiese un ésculo paternal en su criatura, al sacarle de la nada y lanzarlo al ser: para que sintiendo en sf el fuego de su amor y viéndose semejante a él se reconozca hijo suyo y le corresponda amdndole como a Padre! y para que viendo en los de- mas hombres otros seres iguales a él, con los que esta unido por la comuni- dad de origen y de destino, les ame también como a sf mismo, o sea como her- manos: doble manifestacién de amor que integra el orden. Mas deformada Ja obra del Creador por la prevaricacién de Adan en el Pa-

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