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178 CONGRESO’ REGIONAL 3." Se exhorta a los predicadores a q:e¢ en las novenas, ejercicios, misio- nes, cuaresmas, hablen de la Orden Tercera, y la presenten a los fieles como medio eficaz de santificacién. 4.2. Se recomienda como medio de propaganda la celebraci6n de asam- bleas Terciarias que deben celebrarse con mas frecuencia en la region. Se pide al Congreso que el afio 1926 fecha del VII centenario de la muerte de San Fran- cisco se celebre otro Congreso en algtin punto de la regi6n. 4. R. P. Leonardo de Vera Propaganda Franciscana.—De- vocioéna N.S. P. San Francisco. Objeto de admiracié6n fué siempre N. S. P. San Francisco para los sabios, para los artistas y grandes genios, cuyas alabanzas parecen algunas veces hi- perb6licas. Los Papas Gregorio IX y Nicolao III, le llaman Embajador del Cielo, hom- bre extraordinario de coraz6n de fuego, héroe que se ha dejado ver entre los hombres, &. Dante le describe maravillosamente en la Divina Comedia, ensalzando la genial figura del Poverel/o de Asis. Murillo y Giotto reproducen su vida con inimitable colorido y expresién. El astuto Federico II confiesa que Francisco desbarataba sus planes diabé- licos mejor que los mas poderosos Reyes y habiles Diplomaticos. El genio de la guerra, Napole6n, victorioso en cien batallas, afirma pala- dinamente que el Pobrecillo de Asis hizo més_ con su cord6n que él con su es- pada vencedora. : La raz6n de tan profunda admiracién y alabanzas extraordinarias es obvia. 13 Estudiaron al Serdfico P. San Francisco, su espiritu y su influencia, y a través fi de su rafdo habito y humildad sin igual, descubrian al hombre de Dios; al San- to con santidad eminente y le consideraban como a una de las mas_ grandes fi- guras de la Humanidad. Mas no sucede asf en general. Se conoce poco al Santo Patriarca, porque apenas se le estudia. Se saben solamente algunas frases o hechos del Santo Padre, expresién de su profunda humildad o extremada sencillez que, a veces, le hacen mas bien antipatico que atrayente. Se ignora o se tiene una vaga idea de su ardiente amor de Dios; su fe in- quebrantable; su total desasimiento de las cosas de la tierra; su profundisima humildad; su ilimitada obediencia al Romano Ponttffice, Vicario de Jesucristo; su amabilidad exquisita; su carifio a la naturaleza, a los pajarillos, a las flores y 4 los corderillos, y en fin, su bienhechora influencia en la sociedad mediante las tres Ordenes que fundara y que llenaron los claustros de Santos y el mundo con el suave aroma de las virtudes cristianas y seraficas. A esta ignorancia y escaso aprecio del Serafin de Asis contribuyen las tos- cas imagenes del Santo, las estampas desprovistas de todo atractivo y la esca- 8a propaganda que se hace de tan gran Siervo de Dios, resultando que son po- cos relativamente los entusiastas y amantes devotos del Serafico Patriarca. De aqui se sigue la necesidad de que se haga intensa propaganda, dandoa

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