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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 175 4 palabras deben demostrar los Terciarios el convencimiento, el entusiasmo y lo decisién a favor de la Orden Tercera. El Terciario debe ser un propo- gandista. Propaganda individual. Valor muy grande tiene el esfuerzo individual de un solo Terciario por mo- desto que sea, para fomentar y propagar la Tercera Orden; su accién pronto se multiplica, y sus hechos se agigantan porque lucha con una arma infalible al aleance de todos, como es el ejemplo. Siempre con el ejemplo, y segiin sus aptitudes con la palabra y con la plu- ma, debe de ejercer su influencia en su casa, en la ajena, en la plaza, en las ter- tulias con sus amigos y parientes, procurando la difusién de folletos, libros y periddicos de sana moral. Colaborando en revistas y periddicos de pura doc- trina y contribuyendo con su 6bolo a los gastos que ocasionan los actos de propaganda y haciendo atimero con su presencia en ellos. Propaganda familiar. No es menos eficaz el ejemplo en las familias que en los individuos, pero particularmente donde el ejemplo se centuplica es en aquellas familias que ocu- pan posiciones elevadas, porque tienen mas radio de acci6n y con mas frecuen- cia alguno de sus individuos dispone de la accién del mando sobre la masa social. Los padres de familia terciarios, en sus relaciones con sus hjos y con sus criados pueden hacer su propaganda, especialmente con los hijos: deben procurar darles educacién en las escuelas y Colegios cuyos maestros sean ter- ciarios, porque asf cumplen con el deber elemental de que sus hijos también lo sean, y aparte la tranquilidad que tengan en cuanto ala educaci6n que reciben, contribuyen a fomentar la Orden Tercera entre los maestros; pues, harfa cierta presion en ellos el ver que se daba preferencia al maestro terciario. Las fami- lias que quieren hacer algo de provecho tienen que tocar todos los puntos y procurar sacar partido de todo en favor dela Tercera Orden. Hay algunos de- falles que a primera vista parecen insignificantes y que sin embargo tienen su _importancia, por ejemplo; el hacer constar en las esquelas mortuorias que el di- funto fué terciario; apropésito de esto, yo recuerdo que hasta hace unos afios apenas si se ponfa en las esquelas el haber recibido después de los Santos Sa- cramentos, la Bendicién de Su Santidad. Hoy, sea por lo que fuere, se ha exten- dido tanto esto, que, apenas si se ve una esquela en la que no conste el haber recibido la citada Bendicién de Su Santidad. gHabra influfdo en la propaganda de esta practica piadosa el anuncio de la esquela? Yo me limifo a sefialar el hecho. Propaganda colectiva. Si grande es la labor que puede realizar el individuo y la familia, excuso enumerar, porque a la vista de todos esta, los beneficios que reporta la propa- ganda colectiva, cuyo principal factor debe de ser la Prensa Franciscana. Esta, como en general toda la Prensa catdélica lleva una vida languida. Esta prepon- derancia no hay que atribuirla a otra cosa sino a que son mayores periddicos, estan mejor hechos y traen mas informacién: de esto resulta el que lectores y colaboradores se inclinen hacia ellos; pues la mayor parte de las gentes lo que quieren es un peridédico de mucha informacién sin mirar al colorido. Lo mismo sucede con las revistas. De procurar es, por todos los medios posibles el que la prensa Francisca-

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