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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 4. Sr. D. Luis Sotés El cultisimo Maestro de Huarte empieva diciendo que la propsganda de nuestros ideales es natural al hombre. Naturalmente deseamos que los demas piensen y s‘entan como nosotros. Aparte de este fendmeno psicolégico, de- be movernos a la propaganda del bien, la voluntad de Jesucristo y la excelen- cia de la misma Religion. Asi pues, si estimamos la Orden Tercera, si la pro- fesamos como un ideal nuestro, sentiremos deseos de propagarla. Los Ter- ciarios, individual y colectivamente, deben aprovechar toda ocasién que se les presente para hacer conocer la Orden Tercera, y para persuadir a los demas a abrazarla. Sobre todo, observa el ilustrado Sr. Sotés, el Tercia- ciario debe insinuarse en el dnimo de aquellas personas que estan bien dis- puestas para dar su nombre a la O. T. pero que no se resuelven a ello por respetos humanos 0 por otras semejantes causas externas. Celebren los Terciarios reuniones de cardcter familiar y traten en ellas de conocer qué personas son las que se hallan en este caso y consulten entre si los medios de conquistarlas. Y no se concreten a las personas del pueblo, sino a otros pueblos conocidos. Pero observa el autor de esta Memoria que el Sacerdote y sobre todo el Pérroco, es el mas llamado a hacer propaganda de la Orden Tercera, que seria la mas eficaz, aunque estos sefiores se concretaran solo a aconsejar y a preceder con el ejemplo. Trata luego en particular de los medios de propaganda indicados en el tema. br ux Bey Pua E 1.° La Prensa Franciscana. Pondera \a eficacia de la prensa, de la que no en vano dijo Balmes, que es «una especie de lengua que suena mas alto que la de carne y se hace oir con mds rapidez y universalidad y deja consignado e indeleble por mucho tiempo lo que dice.» Después de ponderar el incremento que ha llegado a lograr la mala pren- - sa, la fuerza de que ella dispone y la influencia que ejerce, dice, que noso- tros debemos crear la prensa franciscana, en la que se cristalicen nuestros pensamientos, nuestros sanos ideales y nuestros entusiasmos. No debiera clavsurarse este Congreso sin tomarse acuerdo firmisimo de fundar en el tiempo mds breve posible una publicacién periddica, con prefe- rencia diaria, a la que cooperasen todos los Terciarios. 2.° Asambleas extraordinarias. Lo que se acaba de decir sobre la prensa, demuestra muy claramente la necesidad de reiiniones y asambleas extraordinarias. El presente Congreso es una asamblea, y si de ella espera- mos tan excelentes resultados ¢cudnto no se podra esperar de muchas asam- bleas? Ademas los diferentes puntos que en este Congreso tratamos, son de im- posible realizacién en la practica si no son estudiados separadamente en di- ferentes reuniones 0 asambleas. Ejemplo nos dan las diversas asociaciones,

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