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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 165 Esta es una objeci6n capciosa. No hay que fijarse solo en la letra de la Re- gia, ni en las obligacjones minimas que en ella se expresan. Alin asi bastarfan _ para santificar a un sacerdote. Pero hay que fijarse principalmente en la tradi- cién y en el espiritu de la O. T. La tradicién de la O. T. constituye siete siglos de historia fecunda para la Iglesia. Instituci6n que ha sabido desafiar las vicisitudes de siete siglos, siendo siempre de gran utilidad para la Iglesia, da muestras de ser algo sobrehumano. algo sobrenatural. El espiritu de la O. T. es el espfritu del Evangelio, cs el espfritu de Jesu- cristo. Porque la O. T. es una creacién de S. Francisco que no tuvo otro desig- nio que la imitacién de Jesucristo. Asi lo ha dicho Benedicto XV en su Encicli- ca Sacra Propediem. Sacerdotes Terciarios Sanfos.=Asi aprevecharon el espfritu de la Orden Tercera muchos sacerdotes santos: S. Ivo, S. Carlos Borromeo, S. Felipe Ne- ri, San Francisso de Paula, el Beato Juan Vianney Pérroco de Ars, ete. Obispos Terciarios de nuestros dfas.—Recordaremos algunos Obispos Terciarios de nuestros dias. Mons. Lobbedey, Obispo de Arras, fallecido re- cientemente; Mons. Ricard, Arzobispo de Auch; Mons. Pechenard, Obispo de Soissons; Mon. Rumeau, Obispo de Angers; Mons. Deruaz, Obispo de Lausan- ne y Géné. vre etc. todos han seguido en el extranjero el ejemplo del célebre - Prelado del siglo XIX Mons. de Ségur. Entre los americanos citaremos los mas conocidos en Europa: Mons. Ed- wars, Obispo de la Armada y el Ejército de Chile; Mons. Ignacio Eizaguirre; Mons. Jara; el Cardenal Begin, Arzobispo de Quebec (Canada) y el de Montre- al (Canada). En Espafia son muy conocidos: El Eminentisimo Cardenal Guisasola, Pri- mado que fué de Toledo; Ilmo. D. José Miralles, Obispo de Lérida; Ilmo. Eij6é Garay, Obispo de Vitoria; IImo. Gabriel Llompart, Obispo de Tenerife; Ilmo. don Francisco Frutos Valiente, Obispo de Jaca; como lo eran el Ilmo. Lopez Pelaez, Arzobispo de Tarragona, Ilmo.Sanz Sarabia, Obispo de Jaén y Salvador Barre- ra, Arzobispo de Valencia. Hoy Io es el Primado de Toledo. (1). Necesidad de Hermandades Sacerdotales No faltan entre nosotros sacerdotes Terciarios. Pero si el sacerdote ha de encontrar enla Orden Tercera los provechos y ventajas que busca, no debe perfenecer a Hermandades seglares, sino a Hermandades sacerdotales tal como se hallan organizadas en el extranjero. Veamos algunas: Hermandad de Sacerdotes Terciarios de Roma.—A rafz del Congreso Terciario Internacional celebrado en Roma el afio 1900, uno de los Prelados franceses expuso la idea de fundar una Fraternidad de Sacerdotes Terciarios. La fundacién se Ilev6 a cabo en Diciembre de aquel mismo afio. Dos Ministros Generales de las cuatro Ordenes Franciscanas saludaron con jtbilo aquella fundacién, dirigiendo expresivas cartas de aprobacién y aplauso a Mons., Radi- ni Tedeski que fué nombrado Secretario. El Papa Leén XIll la aprob6 con entusiasmo, como se ve en una carta que el Cardenal Rampolla dirigié a dicha Hermandad en nombre del Papa: «El So- berano Pontffice, dice la carta, ve con suma complacencia que se haya lievado (1) Faliecid en Enero de 1922,

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