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164. CONGRESO REGIONAL dentes y celadores que no desempefiasen bien su cargo serdn destitufdos y si dieren mal ejemplo expulsados. 4.° Todos los que culpablemente dejen de asistir a la comuni6n o funci6én mensual varias veces al afio, seran expulsados. 5.° Los desobedientes a las 6rdenes del Director serén expulsados. 6.° Ademaés del cord6n llevan los Cordfgeros una medalla de la Divina Pastora con la Ben- dicién de San Francisco en el reverso: cufdese, pues, de que todos acudan a las funciones con el cord6n y la medalla. Conclusiones. Considerando la naturaleza de la <Archicofradfa del Cordén Serafico> y su aptitud para fomentar el espfritu de piedad en los nifios. Considerando el aprecio que de esta Archicofradia ha hecho la Iglesia, dadas las muchas indulgencias con que la ha enriquecido, exponemos las siguientes: 1.*° En todos los puntos donde existe la V. O. T. canénicamente, procuren los Terciarios se funde la <Archicofradfa del Cordén Seréfico», encargando su direcci6n al Paérroco. 2.° Que la Junta de la V. O. T. procure se cumpla el reglamento arriba ex- puesto. 5.* Que la misma Junta vigile para que nunca se descuide la celebracién de Ja funci6n mensual. Tema 6. La Orden Tercera y los Sacerdotes. Hermandades Sa- cerdotales. ¢Cémo funcionan las Hermandades Sacerdotales en ciu- dades extranjeras, sobre todo en Roma, cuyo Director fué Benedicto XV? Ventajas espirituales. Medios de perseverancia. Indiquense me- dios que puedan ofrecer ventajas materiales. Una sola Memoria fué presentada escrita por el R. P. Gumersindo de Estella, O. M. Cap. Hermandadeés Sacerdotales El Papa Leon Xill en sus Encfclicas Auspicato y Humanum genus y en va- rias cartas y alocuciones asi como nuestro Smo. Padre, Benedicto XV en su Enciclica Sacra Propediem, al hablar sobre la O. T. de San Francisco quieren interesar el celo de los sacerdotes para con esta Instituci6n tan elogiada por mas de 200 Documentos Pontificios. Los Concilios Provinciales de Santiago de Compostela de 1887 y de Bur- gos de 1907 dieron muestras de haber comprendido la mente de la Iglesia res- pecto de la O. T. de San Francisco. No hay duda de que los Sres. Sacerdotes que asistieron a aquellos Conci- lios, sobre todo los que redactaron y aprobaron el Titulo XI de la cuarta parte del de Burgos, debfan estar imbuidos del espfritu de la O. T. Una objecién.—E\ sacerdote podria decir: En la Regla de la O. T. no en- cuentro obligaciones propias del sacerdote, ni consejos especiales para nues- tro estado. No tengo inconveniente en ingresar enla O. T. y adoptar esta Re- gla; pero lo haré para dar ejemplo a los fieles y para tener un poco més de devo- cién a un santo tan simpatico como el de Asis. % 3

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