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158 : CONGRESO REGIONAL Esta es la gran solucién para los colegios. Los nifios de las primeras divi- siones no pueden ser Terciarios; pero sf Cordigeros. Y asf, todos los colegiales quedan ciasificados en dos grandes secciones, de mayores y menores; que, sin alferar la organizaci6n de cada colegio, pueden celebrar simultaneamente la funci6n mensual y la procesién del Cord6én. Desde su ingreso en el colegio se debe poner a los nifios bajo la protec- cién de San Francisco, vistiéndoles su cord6n, simbolo de pureza angelical. jQue no en vano pronuncia Ia Iglesia al cefiirlo aquellas palabras defensoras de la castidad: <Accipe chordam beati Patris Francisci...in signum continentiae et castitatis.» IV 4 La Orden Tercera Franciscana en el Colegio de Ntra. Sra. del a Buen Consejo de Lecaroz. a Al ver enunciado el titulo precedente, vibrarén de entusiasmo los corazones ‘ franciscan6filos; creyendo haber hallado un hermoso plantel de Terciarios y Cordfgeros. Pero esa emoci6n se desvanecera muy pronto; como la alegria de quien, viajando a través del desierto, se convence de que los oasis que viera en lontananza eran s6lo una ilusién de su sentido. No es una hermosa realidad. Es tan sélo una magnifica esperanza en la ac- tuacién de este Congreso Regional. Y sin embargo, quienes visitan este Convento-Colegio, descubren muchos vestigios de ferviente franciscanismo. El escudo que adorna la fachada de la iglesia; la vida y milagros de San Francisco, en cuadros notables por el vigor de sus rasgos e impresionantes por el realismo de su composici6n; las pinturas que decoran capilla y refectorio; el nombre de Serdfico olvidado en un 4ngulo del teatro..... Todo revela una primera época en que los colegiales respiraban las auras del Alvernia. Y asi era efectivamente. Interrogando a su ‘pasado, aparece el espléndido horizonte de una historia franciscana brillantisima. El uniforme de los alumnos no era otro que hdbito de San Francisco (con esclavina en vez de la capucha). De sus ‘aulas solamente, salfan candidatos suficientes para nutrir un Noviciado. En veinte afios de existencia dié a la Orden Franciscana Capuchina mas de cien bi religiosos. Y de éstos, noventa y cinco llegaron al sacerdocio; habiéndose de- Be dicado especialmente, unos al apostolado de la ensefianza y otros ala evange- lizaci6n en Oceanfa y en América. éQué necesidad habfa de Orden Tercera allf donde la mayorfa de los alum- nos sentian una atracci6n irresistible a ingresar en la Primera? ‘ Hoy han cambiado las circunstancias. Y el Colegio que regalé al Serafin de Asfs tan valiosa corona de religiosos, no ha de ser menos generoso para ofrecerle otra de Terciarios, no tan preciosa pero sf mas dilatada. Porque habré habido unos afios de transici6én necesaria y conveniente. Pe- ro en ellos ha perdido la Orden Tercera, entre los colegiales que recuerdo: HEROES como Vara de Rey, el defensor de Afrau (Marruecos).—MILITA- RES como Muruzébal, Bergareche, Ferrer.—DOCTORES como Bergareche, Mozo. _HACENDISTAS E INGENIEROS como los Leizaola, Barandiaraén.— ARQUITECTOS como Setién, Gaiztarro.—PUBLICISTAS como Pérez y del Rio-Cosa, Miner.—DIPUTADOS como Zulaica, Alberdii—ALCALDES como Bagiiés, Martinez (de Fuenterrabia y Renteria).—CONCEJALES como Barén de Ofia, Aramburu, Arechabala.—ABOGADOS como Arin Dorronsoro, Eche- on ea

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