BCCPAM000522-3-10000000000000

156 CONGRESO REGIONAL La austeridad en el cumplimiento de los deberes morales, que recomiendan _ Sus estatutos, dara a los j6venes constancia en su buena conducta, aplicacion en sus estudios, docilidad a los consejos de los superiores. Los acostumbrara a la obediencia pronta y exacta a las Ordenes de sus pa- dres y mayores; a la veracidad en sus relaciones con sus compafieros y auto- ridades; y a la gratitud hacia aquellos de quienes reciban benefjcios. Formara su caracter firme y enérgico para las buenas obras. Y fortalecera su voluntad para vencer sus pasiones y para resistir las seducciones del mal, expresamente anatematizadas en el capitulo segundo de la Regla. jPedagogos y educadores! De caer en tales abismos, librad el alma y cuer- po de vuesiros j6venes; estampando en su voluntad los propdsitos de la Orden Tercera Franciscana. Y haced que en la familia del colegio llamen Padre a San Francisco y aprendan de él y los santos Terciarios el secreto de la fortaleza y la templanza. ce) El colegio cristiano es una academia. Es un laboratorio donde, cultivando la inteligencia, se fabrican y preparan las figuras preeminentes del edificio social. Esos jévenes, después de varios afios, no s6élo seran jefes de familia y reinas en su hogar; sino que al mismo tiempo ocuparan posiciones estratégicas en los ejércitos del Bien, lY esto si que tiene transcendencia para la salvacién de la sociedad por me- dio de la Orden Tercera Franciscana! Muchos se dedicardén al Comercio (profesién seglar de San Francisco de Asfs) jSeran Terciarios con sus dependientes! Otros dirigiran empresas o entraraén en casas de Banca. jSeran Terciarios los empleados! Algunos estableceran industrias. jSeran Terciarios con sus obreros! etc. Basta un hermano terciario 0 una hermana terciaria en el taller, el almacén, el comercio, la oficina el despacho, la fabrida, la catedra, para alejar la indife- rencia religiosa de los que les rodean y para difundir entre ellos la O. T. Fran- ciscana. jOh. ;Qué consoladora perspectiva! Si unimos a los pies del Pobrecillo de Asis a todas las clases sociales; a la democracia de Artes y Oficios y a la aris- tocracia de las Ciencias y Letras, habremos llegado a la solidaridad social en la paz cristiana. ll Convencidos teéricamente de las excelencias de la O, T. Franciscana, pue- de ocurrir que surjan objeciones y dificultades para llevarla ala practica en los colegios internados. Analicemos las mas principales y frecuentes. Primera. «¢7endré alguna utilidad o eficacia praéctica?> De las consideraciones cxpuestas se habré podido deducir su importancia para resolver el dificil y tremendo problema de la educacion. La Orden T. F., aunque no exige la practica de los consejos evangélicos es una verdadera Orden de la Iglesia. Es el estado religioso acomodado a los se- glares. Estando obligados los Terciarios a mayor perfecci6n que los demas cris- tianos, es evidente que con aquellos se pueden conseguir mejor los fines peda- gOgicos. Pues la educacién se reduce al perfeccionamiento del hombre en todas sus facultades, sb ate ah A Suede UR cauile NSS Sc

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz