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| 4 st | iat Et ao 152 CONGRESO REGIONAL En la hipé6tesis de que haya parroquias cercanas unas de otras, 4porqué no ensayar una agrupaci6n de terciarios inter-parroquial en la iglesia principal, o en la que sea mas céntrica? He hablado ya a mis compafieros y no les ha parecido despreciable el pro- yecto; pero dan a entender que no sienten muchos entusiasmos por ponerlo en practica. Le propongo el caso con la esperanza de que Ud, le dara una soluci6n fa- vorable. Piénselo bien....—Jean B. Bonnet.» : Contestacién favorable. Contesta el Director: La idea es excelente; posible de realizar y que acarrea- ra grandes ventajas. La hemos visto practicada en algunas regiones con satis- faccién de todos. En efecto, 4c6mo realizar la idea en el caso presente, 0 en otros similares? — Ponemos el caso de parroquias vecinas poco distantes unas de ofras; los pa- rrocos son amantes de la Tercera Orden, quizé indiferentes, mas nohostiles. En cada una de esas parroquias hay algunos fterciarios, insuficientes para poder erigir una Hermandad y asegurarle vitalidad real. 1.° El ideal serfa que el Decano del Cabildo, de comiin acuerdo con sus pérrocos designéra el centro para la reunién mensual, (varios centros si fuere menester, a fin de no ser demasiado exigentes con los terciarios) sin perjuicio de que se celebraren cada afio una 0 dos reuniones generales enel decanato. Con fraternal armonfa se escogerfa el sacerdote que en adelante se deberfa en- cargar de presidir las reuniones y hacer la instruccién. 2.° Pero supongamos que la simpatia por la Tercera Orden no es general en el Cabildo.Sin serle hostil,el Decano y algunos pdérrocos se desentienden por completo. Por el contrario algunos sacerdotes (quiza uno solo) erigen la Tercera Orden. En este caso los que inician el movimiento, se ingenian con delicado facto, para conseguir que sus compafieros se decidan a ensayar algunas de es- tas reuniones interparroquiales. Se podré variar cada mes el lugar de la reuni6n a fin de favorecer igualmente a todas las parroquias. En la peor estaci6n, cuan- do los dias son muy cortos y los caminos impracticables, si se cree convenien- te, se suprimirdn las reuniones. Serfa muy de desear gue el mismo Sacerdote puesto al frente de la Orden Tercera se encargara de la instruccién mensual. 5.° Son miltiples las ventajas de esta combinacién. Desde luego, resulta para los Sacerdotes un estrecho lazo de fraternidad. Los terciarios aislados de cada parroquia, reunidos en Hermandad inter-parroquial, formardn un grupo es- cogido para la regi6n; cada mes recibiran la pa/abra de orden que intensificaraé en ellos el cultivo de una intensa vida cristiana y la llama del apostolado; de este contacto mensual nacera entre los terciarios la intimidad fraterna, y por lo mismo el estimulo, la emulaci6n y la tendencia hacia el progreso espiritual. Estas ya no serén unidades aisladas, perdidas y timidas, sino miembros mancomunados y sostenidos por un niicleo lleno de vida en el que los Sacer- dotes hallaran auxiliares bien dispuestos para las obras de oraci6én y aposto- lado.» Hasta aqui el Director de la Revista Sacerdotal citada. Dirfase que tanto el Sr. Pérroco que hace la consulta, como el Director de la Revista Sacerdotal habfan escrito para Navarra. En la zona del Norte y enla zona media existen muchisimos pueblos de diez, quince 0 veinte vecinos. Y no es posible fundar y organizar una Hermandad floreciente en cada uno de ellos. OR Se i “ae a eps lini

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