BCCPAM000522-3-10000000000000
DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 151 por los Sumos Pontffices en orden a la fundacién de la Orden Tercera en las _ Parroquias. Citaré tan solo las palabras del Papa Pfo X en carta dirigida a los Rmos. PP. Generales de las tres Ordenes Franciscanas con fecha 8 de Septiem- bre de 1912: «Si queremos que la Orden Tercera logre escapar de las terribles eventualidades a que por desgracia se somete hoy a las Ordenes Religiosas, es preciso que se erijan Hermandades de la Tercera Orden no solo en los Con- ventos de las Primeras Ordenes, sino también en las ig/esias parroquiales. Ob- tenido el consentimiento de los Ordinarios, los paérrocos pueden hacerse cargo de su direcci6n, sin perjuicio de lo que ordena el Derecho acerca de la jurisdic- ‘cién de la Primera Orden. Es evidente que los Parrocos recibiran con ello un apoyo mas s6lido en el ejercicio de su sagrado ministerio....» Tan claras y terminantes como éstas son las palabras de Benedicto XV en su Enciclica Sacra Propediem de Enero de 1921, que no transcribimos porque suponemos que todos las recuerdan. Segtin se ve, la intencién y voluntad de los Papas es que se erija canéni- camente la Orden Tercera en las Parroquias. Pero se ofrece una duda y una pregunta: ¢Serd conveniente erigir tantas Hermandades cuantas Parroguias hay? Cuando las Parroquias estén muy proéximas y son muy reducidas gno seré mds conveniente organizar Herman- dades infer-parroquiales? Vamos.a verlo. Hermandad Inter-parroquial Hermandad inter-parroquial «s una Hermandad formada por feligreses.de dos o mds Parroquias pequefias y muy prdximas y organizada en tal forma, que los Terciarios de una Parroquia o de varias, asistan cada mes 0 varias ve- ces al afio, a la Parroquia central en que se erigié la Orden Tercera. Esto es lo que se llama Hermandad infer-parroquia/. Cualquiera otra orga- nizaci6n que sea distinta de la expresada en la definicién, no es ni se puede lla- mar propiamente Orden Tercera inter-parroquial. Consulta y deseo de un : Parroco de Francia : Estébamos meditando sobre la indudable conveniencia de organizar Cen- tros de la Orden Tercera formados por dos 0 mds Parroquias pequefias y pr6- ximas, cuando se ofreci6é a nuestra vista una pagina de la Revue Sacerdotale du Tiers Ordre, del mes de Enero-Febrero de 1912. Un Sr, Pérroco llamado Juan B. Bonnet dirije una Carta al Director de la citada Revista, en que le con- sulta sobre la cuesti6n de que tratamos y le expresa su deseo de fundar tal cla- se de Hermandades: «Someto a la experiencia de Ud. una idea que interesaré a >» los Curas de Parroquias rurales. La Tercera Orden, bien entendida, no ha si- do instituida sélo para las ciudades; sera igualmente para las Parroquias pe- quefias un medio de reunir grandes y provechosas energfas, una escuela de in- tensa vida cristiana, en una palabra, un poderoso auxiliar. Pero en muchos pun- fos, sobre todo cuando Ios habitantes son reducidos, hay pocos elementos; y se deja comprender que con 3, 4, 7 u § terciarios, es dificil constitufr una Her- mandad; el Pérroco por otra parte se hallaré poco dispuesto a celebrar las _ reu- niones mensuales por dos, o tres almas buenas. Ahora bien, hay pocas parro- quias, al menos entre nosotros, en las que no hay sino algunos terciarios ais- lados; ellos hacen todo el bien que pueden en su vida individual, pero no tienen ninguna atraccién, son fuerzas perdidas para el bien general de la Parroquia.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz