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150 CONGRESO REGIONAL ocasién de abusos y de faltas? en el propio pueblo tienan ocasiones tan gra- ves 0 mayores. Y si por consideracién a peligros hubieran de suprimirse las Ordenes Terceras interparroquiales, también tendré que suprimirse la vida social, porque en todas partes y en todo tiempo se hallardn peligros; g) fi- nalmente, en las Ordenes Terceras inter-parroquiales que existen y funcio- nan, no hemos visto ni conocido el mas leve abuso. Que el dia dela funcién mensual celebrada en el pueblo Central, las demds parroquias se quedan sin ejercicio alguno piadoso. Contes- to que no se quedan sin ejercicio piadoso, porque el Parroco puede cele- brarlo antes o después de la funcién de la Orden Tercera. Para eso deben ponerse de acuerdo los Parrocos acerca de la hora en que convendra cele- brar la funcién de la Orden Tercera en la Parroquia Centro. Que los Parrocos y feligreses sienten repugnancia para ir a Pa- rroquia ajena. Esto es inexacto en cuanto a los fieles; pues vemos que van con muchisimo agrado. Contra la experiencia no hay réplica. En cuanto a los Parrocos es posible que sientan repugnancia. Pero yo preguntaria: ges legitima esa repugnancia? gHay fundamento para sentirla? Lo estamos de- mostrando que no. Por consiguiente, tal repugnancia si algun Parroco la siente, no puede servir de argumento contra las Ordenes Terceras inter-pa- rroquiales. Que pueden surgir divergencias entre unas Parroquias y otras. No entiendo de dénde, por qué o cémo pueden suscitarse divergencias, ni en qué sentido puedan éstas desarrollarse, ni qué transcendencia puedan tener. éQuizd un pueblo sienta recelos y envidia de no haber sido escogido para ser el Centro de la Orde [.rcera? Este espiritu de rivalidad no suele ser frecuente ni hondo cuand» se trata de cosas puramente espirituales. Otra cosa seria si se tratase de intereses materiales. En tratandose de Cofradias, Hermandades, etc. dejan facilmente al Parroco libertad de accién. Mas si al- guna vez se despertaran rivalidades, éstas no son racionales, y lo que no es racional no puede servir de argumento contra las Ordenes Terceras_inter- parroquiales. Para terminar diré que opinan conmigo Sres. Sacerdotes muy celosos, muy ejemplares y de gran acierto en el gobierno parroquial. Léase la siguiente Memoria y se vera que en Parroquias de paises ex- tranjeros piensan como nosotros en este asunto; y que desde las paginas de la Revista Sacerdotal se aprueba y se aconseja la creacién de Urdenes Terceras inter-parroquiales en la forma que he expuesto. 4. R. P. Gumersindo de Estella, O. M. Cap. Centros formados por varias :-: Parroquias pequefias :-: Deseos de los Papas: Antes de tratar en mi Memoria de las Hermanda- des inter-parroquiales, parecidme conveniente recordar los deseos expresados

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