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DE TERCIARIOS FRANCISCANOS 149 greses ro hacen la funcién mensual en su propia Parroquia, sino en el Con- vento, como sucede en Estella, Sangiiesa, Olite, Pamplona, Tudela, etc. etc. Luego si en esas ciudades los fieles acuden a iglesia que no es su Parroquia, también pueden acudir en otros pueblos a iglesia en que estd establecida la ~ Orden Tercera. Que no conviene que los feligreses salgande su Parroquia cada mes por regla o costumbre establecida o impuesta. Ante todo conste que no se trata de imponer a nadie esta obligacién. Pero tratandose de es- tablecer esta costumbre de que un pueblo acuda cada mes al pueblo prdxi- mo, no vemos razén ninguna que aconseje lo contrario si ha de ser para pro- vecho espiritual de las almas de los fieles. Tal costumbre deberia condenar- se si se tratara de ir a un espectaculo inmoral o indiferente; pero no si se tra- ta de ira escucharla palabra-divina dirigida por el representante de San Francisco, como es el Religioso de la Primera Orden, y de asistira actos extraordinaaios del culto. Que celebrandose la funcidn mensual en cada parroquia, el Péa- rroco se interesard mds por la Orden Tercera. A esto contesto que pu- diera ser que se interesara mds, pero también pudiera ser que no se intere- sara ni poco ni mucho. Ya conocemos Ordenes Terceras que han muerto a manos de Parrocos que no querian interesarse por ellas. Ademas si un Pa- rroco esta revestido de celo verdadero y legitimo, mirara solo al mayor pro- vecho espiritual de sus feligreses, no a si su Parroquia ha sido equiparada a otra con la fundacién peculiar de una Hermandad. Y no temo afirmar que el provecho espiritual es mayor en Hermandades inter-parroquiales, que en Hermandades aisladas en pueblos pequefios: La razén es clara: Los Centros inter-parroquiales pueden recibir la visita mensual de un Religioso de la Pri- mera Orden; pero es imposible que pueda visitar a tanto ntimero de peque- fios pueblos como hay, pongo por ejemplo algunas zonas de Navarra. Con la reunién de mucho ntimero de fieles, crece el entusiasmo y la emulacién por las cosas santas, pues el buen ejemplo de los dem4s, sabido es que mueve y arrastra; es mas facil hallar un Director competente entre varios Sacerdo- tes, como es més facil hallar personas competentes para constituir el Discre- torio entre el mayor nimero de Terciarios, para gobernar la Hermandad. Por el contrario, !os fieles de una parroquia pequefia que no puede ser vi- sitada frecuentemente por un Religioso de la Primera Orden, pronto incu- tren en lo que vulgarmente se llama la rufina que esté a un paso de la ti- bieza, del desaliento, del abandono. Que hay peligro de disipacidn al trasladarse los fieles de una Parroquic a otra. Contesto que no hay que creer en semejante cosa. Atiéndase serenamente a las siguientes observaciones: a) los Terciarios ca- minan casi todos formando un gran grupo; 5) se trasladan a la otra Parro- quia y regresan ala suya en pleno dia, antes dela puesta del sol; c) ellos van presididos por su Parroco; d) el camino es corto, de modo que caminan ala vista de dos 0 mas pueblos o muy cerca de ellos; e) no van a fiestas profanas, sino a actos religiosos, sabiendo que son objetode estrecha vigi- lancia; 7) y dado caso que hubiera alguna vez algtin abuso ¢dénde no hay

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