BCCPAM000522-3-10000000000000

146 CONGRESO REGIONAL dfas, o Congregaciones no puede contenerse el espfritu y la estabilidad de la O. T., por la sencilla raz6n de que no cabe lo mayor en lo menor, ni en lo me- nos perfecto, lo mas perfecto. Expliquemos lo dicho con algunos ejemplos.—Formada una gran O. T. en la parroquia, de ella podran formarse comisiones y subcomisiones para ense- fiar el Catecismo, para visitar los enfermos, para las obras sociales y benéfi- cas, para la propaganda catdlica, etc., etc. Con este método el Cura Parroco, atendiendo solo a la O. T. atiende también por medio de ella a todas las Aso- ciaciones piadosas y todo el movimiento cristiano que hubiere en la parroquia. Si una comisién de fervorosas Terciarias se encarga, por ejemplo, de las Hijas de Marfa, otra comisién toma a su cuenta el Apostolado dela Oracién; y otras subcomisiones trabajan en instruir a la juventud. etc., etc., se notarfauna vida s6lida y extraordinaria en la parroquia sobre la base del espfritu cristiano que tan maravillosamente se contiene en la O. T. Ya debié palpar estos efectos sa- ludables en su parroquia el bienaventurado Cura de Ars, cuando decfa: «La Or- den Tercera es la resurreccidn de los sacerdotes seculares, y por medio de és- tos la resurrecci6n de las diécesis, donde la fé tiende a extinguirse.» Y a fin de que resulte mas facil y practico este pensamiento, indicaremos el modo de ponerlo en practica. Supongamos, por ejemplo, que la parroquia es grande y que haya en ella varias Asociaciones piadosas. En este caso el Parro- co debe emplear los medios para que los socios 0 miembros principales de otras Asociaciones ingresen en la O. T. Una vez que se consiga esto, debe formar la Junta o el Directorio, y distribuir los cargos de la Hermandad Terciaria entre la gente mds piadosa, activa y principal. Si consigue el Parroco que los Presiden- tes de las otras congregaciones formen el Directorio o la Junta dela O. T. ya tiene zanjadas las rivalidades, celos, envidias y discordias que pueden surgir de la multiplicidad de las Asociaciones; y manejando solo a los Terciarios, pue- de con su Junta disponer de todas las fuerzas de la parroquia para los ideales y fines benéficos y espirituales que mas le agradare. Supongamos, empero, que la parroquia sea pequefia y que no haya en ella cofradia alguna. Desde la primera Comunion, o antes, si se quiere, podrian los nifios ingresar en la Archicofradfa del Cord6n franciscano, como postulantes de la O. T. A la edad de 14 afios serén admitidos como novicios dela Orden; y después del afio del noviciado si se hallaran dignos hardn la profesién y que- dardn de este modo alistados para siempre en la gran milicia serdfica. Que un joven muda de estado; que una joven llega a ser esposa, madre o viuda; el Pa- rraco nada tiene que preocuparse de ellos, porque ya estan ligados con el Cor- dén de San Francisco y los vinculos de la Orden duran per se hasta la muerte. He aquf, pues, como la Orden Tercera de San Francisco apoya el ministe- rio del Pérroco y es practicamente util en las parroquias, porque organiza, faci- lita y ayuda la santificacién de los fieles y moraliza todos los elementos y aso- ciaciones de la feligresfa. 5.° Centros formados por varias parroguias juntas.— A poder ser, cada parroquia debe tener su Orden Tercera: Sin embargo hay zonas de pequeiifsi- mos pueblos que apenas pueden sostener cofradfa alguna. En estos casos y siempre que no se pueda otra cosa, f6érmense Centros Terciarios con varios pueblos y atiéndaseles con diligencia, a fin de que el espfritu franciscano, que Le el oar de Jesucristo y de su Iglesia, circule con vida exuberante en todas as almas Para su organizacién y buena marcha se debe procurar establecer la Or- den en el pueblo que mas ventaja ofrezca. Serfa bueno que todos los sacerdotes ©

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz