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DB TERCIARIOS FRANCISCANOS 129 cién en los dias presentes.—Institutos y Congregaciones de la Divina Pastora.—Porvenir de esta devocioén. Nos extenderfamos demasiado si hubiéramos de historiar el desarrollo de esta devocién por todo el mundo y Ia serie de apéstoles y de mértires que se consagraron a ella. Baste decir que gané las fronteras e invadié a Europa; que fué con nuestros misioneros a América donde tuvo y tiene altares en toda su extensi6n; que paso con ellos al Africa, y fué hasta la Oceania, pues no tard6 en ser declarada Patrona de las Misiones Capuchinas. Los Capuchinos habfan hecho cuestién de honor el propagarla por el mundo. Sucediéronse entonces todos los desastres de la invasién francesa y al ter- minarse, por orden de Fernando Vil se dieron misiones en toda Espafia, co- rriendo la Pastora de triunfo en triunfo, de un extremo a otro dela Penfnsula. Pero un golpe decisivo recibié la Orden en la exclaustraci6n del 55: la Orden qued6 casi extinguida, las Misiones heridas de muerte, y en tan gran cataclismo sdlo se salv6 el entusiasmo y devocién por la Divina Pastora. Nilos PP. Velez, Evangelista de Utrera y ofros cien existfan ya; pero no le falt6 ni un afio la no- vena a la Divina Pastora, que venian a predicarle los exclaustrados, conservan- do aquel fuego sagrado hasta que se restaurase la Orden en Espafia. En este perfodo la Orden Tercera sirvié de auxiliar poderoso a nuestros Padres para salvar las imagenes de manos de la revolucién. La Divina Pastora contaba fuera de Espajia, donde tan inicuamente se perseguia a sus hijos, una legi6n de misioneros que en América propagaban su devocién, contaéndose en- tre ellos al célebre Capuchino navarro venerable Padre Esteban de Adoain. Y prueba de que los Capuchinos no la habfan olvidado, fué la solicitud que, a ruego de ellos, dirigieron 187 Prelados, entre Cardenales, Arzobispos y Obis- pos, a Pfo JX, pidiendo que la fiesta de la Divina Pastora fuese extendida a la Iglesia Universal con su oficio y que se restaurase la Orden en Espafia. Verificada la restauraci6n, el fuego sagrado oculto tanto tiempo, se propa- g6 de nuevo en Espafia. El Padre Esteban de Adoain con los Capuchinos an- tiguos la propagaron con entusiasmo; volvieron a sus conventos las imagenes antiguas y levanténdose en cada uno de los que se fundaba, un altar en honor de la Pastora Divina. Las misiones tomaron de nuevo gran incremento y la de- vocién capuchina ha conseguido volver a su antiguo esplendor. Fundaronse también Institutos y Congregaciones consagrados a ella. En Catalufia la Congregacién de Religiosas Terciarias Capuchinas llamada de la Divina Pastora; en Sanlticar la Congregacién de las Hijas de la Divina Pastora que cuenta con varias casas en Andalucfa; y en Madrid varias casas 7 religiosas, también de la misma advocacion, flores del redil de la Divina astora. Devotisimos de la Pastora excelsa en nuestros tiempos fueron ademas del P. Esteban, los Cardenales Vives y Spinola, distinguiéndose también el célebre orador Rubio Contreras, y el Sr. Alonso Morgado, sabio presbftero que escri- biéd el precioso Mes de la Divina Pastora; el M. R. P. Ambrosio de Valencina, que ha trabajado con entusiasmo su historia, y el canénigo de la Catedral de Sevilla Sr. Pérez Cordoba, autor de preciosos trabajos y de la hermosfsima se- cuencia de la Divina Pastora, y otros muchos que sentimos no consignar aquf para estimulo de los venideros. Este es el presente de esta devocién, extendida hoy por todo el mundo; pe- ro el porvenir debe ser consolador aun, pues la generaci6n franciscana actual, pujante y Ilena de vida, tomara a su cuenta el propagarla por Espafia y por el 9
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