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R 128 CONGRESO REGIONAL trazar la primera escultura que encarg6 a Bernardo de Gijén, ala que colocé primero enjla parr quia de San Gil y después en la de Santa Marina, donde se conserva actualmente. No contento con esto, fundé la primera cofradfa, que con- 16 enseguida en su seno a foda Ia aristocracia sevillana, y lo mas selecto de la ciudad, y aprovechando la estancia de la Corte, se hizo Felipe V su Hermano mayor perpetuo; e ingres6é en ella casi toda la familia real, y los sefiores dela Corte, que desde entonces costearon su novena ‘y asisfieron a su procesi6n, llevando el estandarte de la Divina Pastora en representaci6n del rey, el Duque de Osuna. A las imagenes de Sevilla y a su hermandad siguieron pronto las de Car- mona, Jerez, Utrera, Marchena, Cantillana, Arahal, Ecija, Mor6én, Anddjar, Al- calé, San Fernando y Cadiz, y pronto, saliendo de Andalucia, se extendi6é por - Valencia, Arag6n, Cataiufia, Navarra y Castilla. La nobleza de Madrid se dis- putaba el honor de festejar a la Divina Pastora en la iglesia de San Antonio del Prado, y no solamente en Madrid, sino en Salamanca, Burgos, Bilbao, Pamplo- na, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Murcia y Granada despert6 grandisimo en- tusiasmo esta devocion, propagada con ardiente celo por todos los Capuchinos espafioles. Entre los apéstoles de esta devocién de la Divina Pastora merece lugar es- pecial el gran Apéstol de Andalucfa, el Beato Diego de Cadiz, llamado por Le6n XIll a/fer Jacobus, nuevo Santiago. jCon qué ternura habla de ella en sus sermones! jQué entusiasmo el suyo por la Divina Pastora!_ El escribi¢g la mag- nifica exposicion latina para obtener del Papa oficio y Misa propios de la Divina Pastora, y una vez obtenidos, inauguré la novena que se haceen el Convento de Sevilla, y su procesién, bendiciendo él mismo la hermosa imagen que se ve- ner6é en él primitivamente. En aquella novena, verdaderamente célebre, predica- ron el Beato Diego, el famoso P. Pablo de Granada, el elocuentisimo José de Pruna, el apostélico Pablo de Montilla, y el P. Antonio de Illora, cuyo elogio est4 hecho con decir que Ilegaron a alternar con el coloso de su siglo, el Beato Diego José de Cadiz, a los que hay que afiadir al célebre P. Miguel de Otura, a quien debemos la imagen que actualmente se venera en Capuchinos, hecha en 1808. : Como escribimos para Terciarios y hemos de tratar de las relaciones que esta devoci6n tuvo con ellos, hemos de consignar aquf que una de las primeras Pastoras del mundo, y la primera que hubo en el Convento de Capuchinos, es- tuvo en la capilla de la Tercera Orden. Al darse a conocer la devocién, tropezése con la dificultad de no poderse establecer cofradfas en nuestra Iglesia, lo que oblig6 a fundarla en Santa Mari- na; pero nuestros Padres no se conformoran con no poderla venerar en nuestro Convento, por impedirselo otra dificultad no menor que la primera. El“convento de Sevilla estaba convertido en un verdadero museo, y tenia en cada altar los mas fomosos cuadros de Murillo. En ellos‘estaba la espléndi- da colecci6én que enriquece hoy el Museo Provincial de Sevilla. ZQuién quitaba uno de aquellos célebres cuadros? 4Y quién se resignaba tampoco a no poder venerar en su Iglesia a la Divina Pastora? Los Padres, en unién de la V. O. Ter- cera, acordaron levantarle la capilla actual, y desde aquel diala V. O. Tercera fué asociada también a propagar la devoci6n capuchina por el mundo. La devocién de la Divina Pastora en los tiempos moder- nos: Extension de su fiesta a la Iglesia Universal.—La devo-
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