BCCPAM000380-3-12000000000000

— 157 — rio cubriese la arca santa, el propiciatorio y al santo de los santos que habitaba en ella; lo amaba como 4 aquel, que en presencia de la ley, y en el concepto del pueblo, era reputado por el padre legitimo del Hijo de Dios humana- do, y habia cumplido en realidad todos los oficios de la paternidad haéia el que no tiene otro padre sino el que lo engendra en los resplandores de su santidad infinita; lo amaba con un amor cual no ha habido igual en corazon de esposa, y se lo demosiré' toda su vida, siendo con é1 hu- mildé, obediente, respetuosa, Hena de suavidad en sus pa- labras, de sencillez de paloma en sus sentimientos, y de sinceridad, mansedumbre, modestia, piedad y’ eompasion en todos sus modales y acciones: de tal manera, que no solo lo amé, sino que le proporcioné una dicha, 4 la qué en nada se parece la mayor felicidad temporal, y fué ade- mas la delicia del corazon de este esposo verdaderamenté escelso y feliz. (1). ;Ah! Maria convirtié el hogar de su esposo en ‘aleazar del Rey de los siglos, ante quien estacionaban dia y noche ejércitos de fngeles cantindole alabanzas: Maria elevé 4 José 4 la incomprensible grandeza de mandar al que des- pide los rayos, y trastorna con su voz los cielos y la tierra: y si para merecer ser esposo suyo necesité José de gracias ' especiales y tinieas; para sobrellevar sin anonadarse en su propia estimacion las grandezas que le proporcioné el ambr de Marfa, debié sin duda el Sefior fortalecerlo con auxilios excepcionales, que solo se le han dado & él. {Qué angel, ni qué querubin ‘ha tenido Ta dicha de José? Cuando la madre del nifio Dios’ tiene ‘que octpat (1) Oblectat virum suum, et annos yilm illius” yin pace: implebit. | Eeeli. cap. 26. v. 2.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz