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—146—. afectuosisima ternura; lo que debia bastar para encender en nuestros corazones el fuego del amor, (1) y para huir de toda ofensa divina, prefiriendo antes todo dafio, que rom- per el vinculo de caridad, que nos une al Sefior. Era este, por decirlo asi, el primer paso de los discipulos de Jesus — en el camino de la ecleyacion de sus corazones 4 Dios, para llegar al grado mas sublime de esta union, que con- siste en mirar 4 Dios, no solamente como 4 criador y pa- dre, sino como al esposo mas. tierno, con quien el alma no forme sino un solo espiritu, como el esposo y la esposa no tienen sino un corazon. Mas esto no sucederia, hasta que no viniese sobre ellos el Espiritu. Santo con sus dones: pues en aquel dia conocerfan que,el amor del alina 4 Dios tiene por resultado el ser amada del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo, viniendo este &yivir: en ella como el esposo con su esposa. (2). Es este amor perfectisimo el Gitmo: on de: “te cari- Ge al cual pocos son.los que llegan en esta vida; pero, la madre del amor hermoso-empezé la carrera de su amor al esposo.de las almas.en el grado mas culminante, .& que han llegado, no ya los santos despues de una carrera larga y heréica.en la tierra, sino los mismos. serafines en el ciclo. Ya desde,la eternidad estaba predestinada y ele gida 4 ser toda ella consagrada al Espiritu divino, y 4ser distinguida con eingniante SOADONMY ae él mismo. la (1) Hoe est diligere Dents, quod nullo damno vel cémmodo “yells eum offendere. Div. Bonav. in4. Disti. 16. art. 2. que. 1. (2) Si quis diligit me, diligetura Patre meo: et Pater meus dili-. get eum, et ad eum veniemus, et mansionem oy eum faciemus. Joan. cap. 14. vy. 21 et 23

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