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Ro Nie, Stage — 134— — el Padre eterno y la Madre de su Hijo finico, nuestros ens fF tendimientos se abisman y anonadan. Vemos en la tierra — que el buen padre vive en el corazon de su hija y que esta — Ro tiene mas pensamiento que el honor y agrado de su pa- — dre: ‘aquel se complace en ver copiada su vida y sus virtu- — - des’en esta, mientras la hija esté pendiente de sus miradas, | para adivinar los deseos desu corazon y complacerlos en ff el acto. Ahora pues: Maria es la Hija tnica del eterno — Padre; él se complace en verla fundada en la humildad, | hermosa en la virginidad y abrasada’en caridad; y ella no © separa de é1 las pupilas de su alma, conociendolo y aman- dolo mas que todas las criaturas juntas, (1) y no teniendo — mas pensamiento que su honor y su gloria. Asies que | desde que concibié en sus entraiias al Verbo Divino hecho hombre; podemos decir que Marfa entré 4 ser como una hija de familia en la casa de Dios, y que en todas las ope- — raciones externas de la divinidad era todo comun entre el © Padrey la Hija; porque son unos mismos los intereses y _ unas mismas las intenciones. Maria quiere tambien que el Hijo de Dios sea Hijo suyo, que tome en ella un cuerpo, que paso una vida de persecuciones y que expie los pecados del mundo, sacrificando su vida y derramando su sangre. jOh portento! En la escala del amor al: eterno Padre, des- pues del que le tiene su Hijo natural humanado, que es un amor infinito, entra el:de la que concibe y engendra 4 éste mismo Hijo, sin que puedan entrar 4 formar cadena de contacto con ella ni los mismos Serafines; porque el cora- zon de Marfa es un yolean, cuyas llamas tocan al solio de (1) Persona gloriosissima Virginis in eognoscendo et diligendo, omnem creatarum personarum communitatem ineffabiliter excesit. D. Bonay. in Spec. lect. 3.

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