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— 187 — fuego de una ira infinita, pues no habia uno que no viniese al mundo envuelto en las inmundicias del — pecado. Pero Dios tenia un Hijo y habia decretado que este se hiciese hombre para que ejerciese el ofi- cio de mediador en esta naturaleza que tomaba, siendo Dios y hombre, y pacificando con la sangre de su cruz tanto lo que estd en los eielos, como lo que estd en la tierra. | jO bondad, o sabiduria de Dios! “Convenia que el ‘“‘mediador entre Dios y el hombre tuviese algo en “que conviniese con Dios, y algo en que conviniese “tambien con el hombre; pues si era igual en todo 4 “los hombres, se hallaba muy lejos de Dios: y si era “igual en todo & Dios, estaba‘ muy léjos de los hom- “bres y no podia ser mediador.’’: Mas Jesucristo concilia estos extremos: porque siendo consustancial é igual 4 su Padre en la naturaleza divina, dista in- finitamente de nosotros que somos la hechura de sus manos, y ve nuestras iniquidades, y oye nuestras oraciones: y siendo hombre al mismo tiempo, dista en nuestra naturaleza infinitamente de su Padre:y al humillarse en ella y padecer muerte y pasion, fir- m6 entre el cielo y la tierra una alianza eterna, can- celando la cédula del deereto que habia contra noso- tros, y la quité del medio, enclavdndola en la cruz. 3 Y como la naturaleza divina y la humana subsistan en una misma persona, y esta es divina, es tan gran- de el mérito de cuantas acciones ejecute esta perso- naen la naturaleza humana, que bastan y aun s80- bran para redimir y salvar 4 todos los hombres, aunque fueran estos infinitos. 1 Colos. cap. 1. v. 20,—? Div. Aug. Lib. 10, Conf. cap. 42. —* Colos. cap. 2. v. 14. i lel ke ee ee ue. _.

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