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Hi•toria Ecluimtictl de la Anw~í11 Colombiana hallában sus compañeros b3ñados en ella, p ero despicó este su sen– timiento amoroso, esmer ándose en la caridad con que los curó, ayu– dado de la ciencia y práctica que en el siglo bahía cursado de ciru– gía. Viendo, pues, que el pueblo estaba alborotado, mandó el P. Co– misario se aprestasen para salir de aquella provim:ia, como lo eje– cutaron, tornándose al río San Miguel y a la ciudad de Ecij a, con granclisimos trab?.jos por. las heridas que llevaban''. (COMPTE. cil pp. 40-41). Mártires F:.:anci&canos de la Segunda Epoca Año 1695 ... • "El año siguiente de noventa y cinco, informados los religiosos de este convento máx imo de la falta de operarios que había en dichas Misiones, por cuyo defecto se les malograba mucha cosecha, pues había ya allá más pueblos que relig:iosos, r esolvieron pasar a tener parte en el mérito de tan gloriosas empresas, los si– guie ntes: El Vble. y Rdo. P. Rector Jubihdo Fr. Juan Montero, el Vble. P . Fr. Juan Benitez de S . Antonio, el P adre F'r. Juan Victoria– no, el Hno. Fr_ J osé de J esús y el Hno. Antonio Comfor te. Y, ha– biéndose adelantado dicho Vble. Fr. Juan Benítez en compañía del Hno. Comforte, y del pueblo de S. Buenaventura de los Avijares arri– bado al pueblo de S. Miguel de los Sucumbías, pa·.ra de alli pasar, río abajo, a incorporarse con los r eligiosos que trabajaban en el Pu– tumayo; a los ocho días de su partida les as:>.ltaron el alojamiento unos indios piratas de una de las provincias del gran Caquetá lla– mados Trunas y Payaguajees, que habían pasado a hostiliz:u las ri.. veras del Putumayo, los cuales, revestidos de un;a diabólica saña, quttaron las vidas a un indio cristiano, llama.do Nicolás, al Hno. An– tonio Comforte y al Vble. P. Fr. Juan Benítez, relig:ioso de vida muy ejemplar y de extren tada mortificación, quien con espíritu proféti– co a los vecinos de S. Miguel predijo lo cercano de su dichosa muer– te, la cual abrazó con tal serenidad de ánimo, que ~~in que le altera sen los penetrantes golpes de tostados dardos y aguzadas cucharas con que r epetidas veces le atravesaron los pechos, hincado de rodi– llas con su Cristo en. las manos, entre amorosos coloquios rogando por sus homicidas, entregó su abrazado esp íritu E!n manos de su Criador a diez y och o de enero de dicho año de noventa y cinco". (COMPTE cit. pp. 540-51). • Mártires Franciscanos de l a Tercera Epoca 1695. - "Mientras dicha Misión se aprestaba de vuelta y a de la Corte, entró a continuar Ja labor de las Mü;iones de Putumayo y la de los Tamas y Payaguajees el sobredicho P. Comisario Fr. Lucas Rodríguez de Acosta .. llevando en su compañia al P. Fr. J uan Gar– zón ; y porque lleva los dichos religiosos franciscanos del fervor y celo que los conduje . qulsieron reformar a lgunas costumbres desor– denadas con que se habían viciado los indios hasta entonces pobla– dos por falta de continua asistencia de los pocos r eligiosos que, a tiempos, recorrían s•.1s poblaciones, y también porque pretendieron que los indios más ·mtiguos en el Cristianismo saliesen a esta ciu- -39
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