BCCCAP00000000000000000001800

tarme por ello tu gratitud, y decirme senci– llamente como hijo a su padre: ¡Gracias, Pa– dre mío, gracias! El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhe– chor le agrada verse correspondido. Repíte. melo de todo corazón. ¿Tampoco tienes promesa alguna que hacer– me? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu cora– zón. A los hombres se les engaña fácilmente, a Dios no: háblame, pues, con toda S!inceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado?, ¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación?. ¿de no tratar más a aquella persona que turbó la paz de tu alma?, ¿de quitar aquella costum– bre que te hace pecar? ¿Volverás a ser dulce, amable y condescen– diente con aquella otra persona a quien, por haberte faltado, has mi-rado hasta hoy como enemiga? ¿Se lo perdonas todo? Prométeme muchas cosas. Ahora bien, hijo mío ; VUe'lve a tus ocupa– ciones habituales ..., pero no olvides los •quin– ce minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los •dos en ·la soledad ··del santua– rio. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez ma– fiana con el corazón más amoroso, más entre– gado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficfos, nue– vos consuelos. 128

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz