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-266- minberea~ zeuden orduan gure ezur aragiak~ Jayo ziñanean nere besoetan artu zindudan, ta zure gurasoak efiz eíi ogi billa zebil– tzanean nere etxean bildu nituen, eta gure mayan beti leku bat utzi·genien,Aditu,genuen laster gebenpuko zigutela uso eizia. Eti artako buruzagiak itzeman ziguten gebenduko zituztela oitura • gaizto ekati beti ayek. Nori saldu zenioten igazko garia? Ikasli– deak adirazi zidaten etzirala nerekin urira joangó. 88 Ayer por el mucho barro nos prohibieron salir de casa. A los estudiantes les prohibían los profesores salir de casa antes de las • seis. Nos prometieron que nos darían manzanas, peras y pan pa– ra la merienda. El miedo no les permitía detenerse•l camino. Los adivinos dijeron a los soldados que vencerían a sus enemi– gos en el invierno. Esas brujas os anunciaron que el mal tiempo os impediria vivir en el monte. Me pegaron los criados porque les dije que eran unos sucios. Para espantarnos nos metieron .en /un horno encendido. Anduvimos todo el día muy apurados porque no nos enviaban suficiente pan para los cuatro. Cuando encon– tramos los niños en la carretera estaban muy fatigados y les•di– mos comida para todo el día. Cuando el panadero os trajo el pan rto .qs encontró en casa. Hacía tiempo que el panadero no os en– viaba el pan que le habíais pedido. Se nos presentó el portero lleno de inquietud porque a los amos no les cayó en gracia que entrásemos de noche en su casa.· 87 • / . . Los adivinos no nos anunciaron qmen saldría v.encedor en aquella guerra. ¿Os acordáis cuantos disgustos dabais a vuestros padres por no hacer vuestros trabajos cuando se debía? Aquellos grandísimos perezosos querían sincerarse, pero nadie les creía sus. excusas. No quisimos aprovecharnos de los consejos qQe nos dió el profesor; por eso lloramos ahora el tiempo pasado inútil– mente. En seguida de nacer nos ataron como suele atarse un hueso dislocado o roto de m.iedo que nos quedásemos lisiados o, estropeados; .¡tan delicados estaban entonces nuestros huesos y carne! Cuando naciste te recibí en mis brazos y cuando tus pa– dres andaban por los pueblos en btisca de pan los recogí en mi •casa, y siempre les dejamos en nuestra mesa un sitio. Oímos que nos prohibirían pronto la caza de palomas; Los jefes· de aquel pueblo nos prometieron que prohibirían aquellas costumbres ma,as recién traídas. ¿A quién vendisteis el trigo del año pasado?
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