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Tampoco hablamos, aunque también pueda darse el fenómeno en la vida religiosa, de "sociedad", que sería el grupo parecido a una "sociedad de responsabilidad limitada", en el que hay interdependencia y comuni– cación activa, pero en lo relativo a un proyecto que exige de los socios determinadas capacidades para desarrollar determinadas funciones: cle– ricales, pedagógicas, sanitarias...etc. Una comunidad es la reunión de aquellos que han sido llamados por Dios a compartir la existencia en todas sus dimensiones pensables, desde la diaria convivencia construida afectiva y razonablemente, pasando por los bienes personales y materiales y los proyectos de todo tipo, hasta la experiencia de fe que vendría a resumirse en lo siguiente: conciencia de ser Iglesia y compartir la Palabra, la oración, el servicio, todo en un encuentro basado en la fe y el amor y no en lo que se es capaz de hacer. Si los filtros de una sociedad funcionan pragmáticamente para sosla– yar a las personas que no cumplan con los requisitos de la función o tarea del grupo, en la comunidad los únicos filtros son el discernimiento comunitario de que el candidato ha sido llamados por Dios y es idóneo para la vida común (no meramente societaria o grupal). Esta es la puerta que el Espíritu abre a los pobres, para que entren a vivir comunitariamente aunque tengan defectos morales o no den la talla humana, que una empresa comercial les exigiría. También el animador deberá provocar, sin miedo al conflicto, el clima de comunicación suficiente, para que la comunidad reconozca que está en un itinerario y que no ha llegado a la meta. PERSPECTIVA HISTÓRICA DE LA ANIMACIÓN EN LAS EXPERIENCIAS DE VIDA RELIGIOSA 90 Cuando entra uno en contacto con testimonios de las distintas expe– riencias de vida religiosa, muy pronto tiene que eliminar algunos tópicos 9 ° Cf. ÁLVAREZ GóMEZ, J., Historia de la vida religiosa, l, Madrid,1987, pp. 21-33; LOZANO, J.M., Et Fundador y su familia religiosa, PCI, Madrid, 1978; JueERíAS, F., La Paternidad de los Fundadores en Vida Religiosa 32(1972)317-327; ALFARO, J., Renovación de la vida religiosa, Mensajero, Bilbao, 1976; HINNEBUSCH, J., Los signos de los tiempos y la vida religiosa, Sal Terrae, Santander, (2) 1972. 82
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