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aproximándose siempre más a los solitarios desiertos que a las deliciosas ciudades, a ejemplo de los santos padres, especialmente del nuestro " 11 3. Sin embargo, a lo que parece, pronto se acercaron a los núcleos urbanos, sea para protegerse mejor de la inseguridad por las continuas guerras, sea a petición de los devotos, como ocurre en el ya citado convento de Solsona: este convento ya tuvo que ser reconstruido en 1611. Pero en 1623 el obispo de la ciudad Joan Álvaroy las autoridades civiles se dirigen al capítulo provincial reunido en Perpiñán, para que autorice la construcción del convento en lugar más próximo: "que escojan un lugar más apropiado para poder atender mejor a las necesidades espirituales y corporales de la población " 114 • Ambos lugares siguen recibiendo actualmente la denominación popular "capuchinos antiguos" y "capuchinos nuevos". En la época de la restauración 12 siguen distanciados del núcleo urbano, otros 12 están ya en contacto con él, mientras que 14 se encuentran ya dentro de la población. Creemos que las causas son coincidentes: por una parte el progresivo acercamiento de nuestras casas a los fieles aquienes se desea servir, y por otra, la continua expansión urbanística de los núcleos de población, iniciada en el s XVIII con la construcción de nuevos barrios "extramu– ros", en búsqueda de mayor salubridad, evitando el hacinamiento. En la actualidad, 8 casas se encuentran fuera, 6 en contacto con el núcleo urbano y las 52 restantes dentro del mismo. 3. Elementos físicos ¿Cómo son actualmente nuestros conventos? Destaquemos, en primer lugar que -fruto de la herencia de cuatro m Const. de 1536, EuzoNoo, op. cit. 114 Rueí, B DE, Un segle de vida caputxina a Catalunya, Barcelona 1977, pág. 384. 122
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