BCCCAP00000000000000000001357
su palabra o de la palabrería del mundo. Y es precisamente esta realidad la que debe ponernos en guardia. Preguntémonos quién influye en nosotros, si la Palabra de Dios y su expresión más humana que es la ciencia, o las modas, las audacias, las imaginaciones partidistas. Incluso la Verdad de Dios estorba casi en todo. La obsesión en suprimir signos religiosos, especialmente cristianos, como los Crucifijos, la terrible afirmación de que el ser recién concebido no es humano, y que puede destruirse sin problema. Afirmar que es liberación de la mujer el derecho a destruir un hijo por el hecho de que pueda tener malformaciones, etc. etc... Llegarán días, dijo san Pablo, en que surgirán falsos profetas que os cieguen para que no veáis los abismos a donde conducen muchas teorías interesadas. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal y de los malos y del padre de las mentiras que es el Demonio. El Maligno. III. Marc. 10, 17-30 Solemos hablar de la falta de vocaciones para el servicio divino. No puede haber vocaciones si faltan personas que puedan aceptar la vocación. La suma de eliminaciones de seres humanos liquidados por el aborto criminal hace que las familias sean cortísimas, y ni Dios mismo puede lograr un reparto de aficiones. Como dijo san Ignacio "no hay sujetos". Pero también hay egoísmos como los del joven rico, que pensó que bastaba el cumplimiento literal de los mandamientos para ser Apóstol yéndose con Jesús. Cuando vio su propósito condicionado por Jesús se fue desilusionado. De todas maneras hay suficientes voces en la Iglesia y en el mundo de la comunicación, para anunciar el mensaje y ofrecer el oficio divino como buen ideal para personas sanas. Dijo Jesús: "el quiere oír que oiga y el 241
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz