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con su rey y hasta con sus animales, se convirtieron al Dios de Jonás que tuvo piedad de ellos. II. lªCor.7,29-31 Tengo la impresión de que San Pablo estaba presenciando o previendo el volcán del Vesubio o la destrucción de Jerusalén, algunos de los fenómenos profetizados por Jesús. Vivir como si no hubiese nada qué hacer significa que uno se debe volver don nadie. Nada vale, nadie vale. El tener mujer, el llorar, el reír es vana ilusión. Lo mismo que decía el Eclesiastés, y el propio Pedro al hablar del fin de todo lo visible. Ese pesimismo es inadmisible, y ya Jesús avisaba que "solo el que persevere hasta el fin será salvo". Ninguna calamidad merece la indiferencia ni el suicidio. Por ponerse en la nada perecieron pueblos enteros. El trabajar y vivir y convivir es conveniente para salvarnos como seres vivos, y si San Pablo pasaba malos ratos no es razón para hacerlos pasar a los demás, También podría ser que los corintios hubiesen vuelto al primer materialismo, por ser ciudad marítima, y cosmopolita. Pero no se logra nada con despotricar contra lo que hay. Cada cual haga su mundo bueno y el resto del mundo será mejorado. III. Marc. 1, 14-20 Jesús selecciona a los primeros apóstoles. Algunos como Juan y Andrés y el mismo Pedro le eran de sobra conocidos. El seleccionarlos suponía saber de ellos y que ellos supieran de Jesús. No se dice a cualquiera: "deja todo y sígueme", a no ser un extravagante o presuntuoso. Ellos se van a pescar personas. Era como invitarlos a ser filósofos y teólogos. Solo quien razona en profundidad 155

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