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naje se le define no por su origen, sino por sus funciones dentro de la comunidad barí. Lo que sí conviene anotar con carácter de cierta importancia para nuestro propósito es que aparece una vez que ya están organizadas la tierra y las instituciones sociales y con una función espe– cífica señalada por Sabaseba. Ya existían la luz, la luna, las estrellas, los bohíos y otros bienes culturales de los que ya estaba disfrutando el pueblo barí. Aparece en la mitología barí atendiendo una orden de Sabaseba. Este le enseñó a Ourundóu el arte de hacer flechas y todo lo refe– rente a la caza: «Haz flechas de todas las clases para los barí, de todos los tamaños, enséñales como yo te he enseñado e instrúyeles en el arte de la caza». Este cumplió con su misión: les hizo flechas de todas las clases y tamaños («kokué», «sakbá», «karadoksá» ... ) para cazar. Y también cabuya para éstas («shdá» ). También les enseñó todo lo que se refiere al arte de caza: cómo debía haber un encargado comunal («Duruscháisaibái» ), cómo debían hacerlo en comunidad, nunca solos, cómo debían cazar los distintos animales: picure, monos, danta ... ; los distintos palos que deberían emplear para transportarla ... El mismo te– nía muchos paquetes de flechas, de cordeles que regalaba a cuantos barí se los pedían, sacándolos de su depósito que nunca se agotaba. Sabaseba le mandó que, una vez que cumpliese su encargo, se fuese con el resto de los Saimadoyi a la región reservada para ellos. Desde entonces, los barí se construyen sus propias flechas y observan todo lo que Sabaseba le indicó a Ourundóu para ejercer el arte de caza. Creemos que el mito cumple la función fundamentadora de este bien cultural material. Al mismo tiempo, los barí celebran aquella institución cada vez que ellos repiten aquel acto primordial cuando Sabaseba ense– ñó a Ourundóu y mandó enseñase a los barí. Creemos, también, que esto ha contribuido fuertemente a mantener hasta el día de hoy esta institución en sus más mínimos detalles. «Así lo mandó Sabaseba», como ellos mismos fundamentan por qué aún hoy día proceden de tal forma 236 • 236. Respecto a la marcha de Ourundóu de entre los barí, hemos encon– trado que alguno de los ancianos informadores lo confunde con Nunschundóu, que veremos luego. Así, le hacen desaparecer por motivo de haberle flechado un joven barí. También de su sangre brotaron mariposas. Creemos que, al no tener otras referencias sobre este detalle en el re5to de nue5tro5 informadore5, debemos considerarlo introducido por confusión con aquel detalle de la desapa– ric1on q_ue todos los informadores refieren sobre Nunschundóu. A no ser que se tratase de un esquema común en el que se interpreta la desaparición de todos estos personajes relacionados con la cultura barí... 262

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