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en sus casas barí muertos como pescado . Desde entonces, el pueblo barí se reorganiza coo los pocos que han quedado, sigue aumentando en número, si bien sJempre con la amenaza de que aquéllos a qu:enes Kokébadóu perdonó la vida, vuelvan a repetir la misma operación . .. Creemos que este relato revela, principalmente, la respuesta etio– lógica de la tradición barí a su situación precaria en número y constan– temente amenazada por los fenómenos naturales de las lluvias y por los ataques de algunos blancos. 2.2. Aspectos socioec':lnómicos Otro de los elementos que constituyen la forma de ser y de actuar del pueblo barí es si.:. organización socioeconómica. Esta se encue::itra, como hemos visto, en íntima relación con su organización social y en estricta dependencia de su medio ambiente cultural. Durante siglos los barí han permanecido fieles y aferrados a sus tradiciones socioeconómi– cas. ¿Por qué? Ya señalábamos en la parte anterior de nuestro estudio alg:.mas razones que podían explicar dicho fenómeno. Nos interesa, ahora, in– vestigar motivaciones más profundas, de otra índole, partiendo del aná– lisis de sus mitos en los que se nos relatan los orígenes de su organi– zación socioeconómica., particularmente en los aspectos fundamentales: caza, pesca, agricultura, vestido, cerámica, fuego ... 2.2 .1. La caza La tradición barí :ntroduce un personaje Saimadoyi para dar razón de la existencia de ei.te fenómeno cultural de tanta importancia para la misma subsistencia del pueblo en medio de la selva. Es Ourundóu. También sobre este personaje existen dudas sobre su origen. Mientras unos afirman que «viene de donde sale el sol», otros, en cambie, lo hacen proceder de las primeras piñas amarillas partidas por Sabase– ba 235 • De todas formas, como ocurre en la cultura batí, a dicho persa- 235. Para comprender estas diferentes tradiciones barí debemos sitm.rnos en su mentalidad. En e.lla ocupa mayor importancia la misión de un per~ona– je, al tratar de definirlo, que cualquier otro detalle por interesante que sea. Quizá en la diferencia apreciada en torno al origen de Ourundóu se h3llen entremezcladas dos inten.dones distintas. Una que hace relación a su nacioien– to -surgir mitológico-- y otra, en cambio, a su situación posterior. De to– das formas, no tiene importancia dentro de su sistema mítico tal como apa– rece en la casi totalidad de los relatos referidos a este personaje. En ellos queda bien precisada su diferencia radical de Sabaseba. 261
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