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1.5 .2. Algunos barí se convierten en "Boróbarí"-"Káma"- "Kámas– kógda" (araguatos) Nos lo narran de esta forma: «Otro día, Sabase:,a venía también cansado de trabajar y sintió hambre. En el camino se encontró a unos barí subidos a un árbol, comiendo frutas y les pidió :¡ue le diesen algunas para saciar su hambre. Pero ellos tampoco quisieron regalarle frutas. Y Sabaseba hizo con ellos lo mismo que con los monc,s marimondas. Pero, además, les untó con achote to– do el cuerpo. En la gargarita les colocó una totumita, colgándosela de ella, para que pu:lieran cantar. Y Sabaseba les dijo a todos: "Vosotros os volveréis monos, y barí os comerá". Desde entonces, algunos barí se convirtieron en "3oróbarí" - "Káma" (araguatos), que llevan todo ne– grito y una especie de pelota en la garganta. Y los barí comen de estos monos hasta sacia:se». De nuevo aparece en este relato la intencionalidad evidente de que– rer fundar los caracte:.-es de esta especie de monos y por qué los barí comen su carne. Creemos, también, que, tras este mito, se esconde la proclamación de los kleales comunitarios que hemos visto en el mte– rior 220 • l.5.3. Algunos barí se convierten en "Sagbá'' (lapa) y "Baríboró" ( araguato) Nos lo relatan de la forma siguiente: «Una vez había 1J.na mujer casada con un hombre. Pero otros dos barí quisieron tenerla i,or mujer suya. Y engañaron al que era su maride. Lo invitaron a cacerfa por la noche y en el monte lo mataron. Pero Sabase– ba los castigó, di..:iéndole a uno: "Tú te convertirás en lapa ('Sagbá'). Andarás de noche y te matará barf". Al otro, en cambio, le clavó la mitad de su arce atrás, en el recto, y le dijo: "Tú te convertirás en araguato ('Baríbon'). Chillarás y cantarás como persona durante el :lía". 220. A. de VILLAMAÑÁN (a. c., 7) consuma este mito de la siguiente for– ma: «Los barí y Sabasba comenzaron a comer monos de estas dos clases has– ta hartarse. Después Sa:iaseba botó los huesos de estos monos, unos hacia la sierra, otros hacia el llano; como cayeron más hacia el llano por eso hay allí más clases de monos». Esta conclusión la hemos escuchado sólo de Alméro. No obstante, creemos que dicho detalle está en la línea misma de la intencio– nalidad del relato; por lo que podemos admitirla como justa,· de acuerde con la tradición. 243
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