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Naturalmente estos datos no reúnen los elementos suficientes para hacer una investigación exhaustiva del tema, pero pueden ayudar a formarse una idea aproximada de su expresión musical. De ahí surgió la idea de transcribir algunos cantos más representativos, para, desde su análisis, sacar algunas conclusiones generales sobre la práctica mu– sical indígena en la zona de Venezuela ocupada por .los barí. Por supuesto que éste no es el primer análisis sobre la música de éstos. Las primeras grabaciones de música indígena en la zona del Amazonas fueron realizadas con fonógrafo por Theodor Koch-Grünberg de 1911 a 1913 y transcritas más tarde en su estudio «Vom Roroima zum Orinoco» 3. Stuttgart 1923. El Dr. Oswaldo d'Empaire realizó posteriormente algunas de las primeras grabaciones de la música cie los indígenas barí que dio a transcribir al profesor Luis Felipe Ramón y Rivera y que éste analizó en el libro de Oswaldo d'Empaire, Intnduc– ción al estudio de la cultura barí, Caracas 1966. Se pueden consultar los siguientes trabajos sobre el tema de la música indígena en Vene!:uela: L. F. RAMÓN Y RIVERA, Music o/ the Motilone Indians, en Ethnomusicology 10 (1966) 18; l. ARETZ, Notes on Ethnomusicology in Venezuela, en Ethno– musicology 10 (1966) 77; D. ÜLSEN, Music and Shamanism o/ the Wi,,kina– Warao Indians: Songs for Curing and other Theurgy. Tesis doctoral en la Universidad de Los Angeles de California, 1973; ID., Music-induced 1:..ltered States o/ Consciousness among Warao Shamans, en Joumal o/ Latin Am!!rican Lore 1 (1975) 19; MATALLANA, B. de, La música indígena taurepán, en Bo– letín latinoamericano de música 4 (1983) 649; L. F. RAMÓN Y RIVERA, Mú– sica indígena de Venezuela, en Boletín del Instituto de Folklore 3 (19601 333. Un trabajo comparativo de las tres fuentes sería sumamente intere, sante y está en la mente del autor. Aquí está ahora fuera de lugar por carecer el autor de la documentación necesaria sobre la música de las otras tribus de Venezuela. En este apéndice se trata únicamente de analizar las fuentes sonoras puestas a mi disposición. Lo más sorprendente de estas melodías es su autenticidad. A~ con– trario de otros cantos indígenas que muestran ya las huellas de una influencia occidental, que se pueden remontar hasta la época de la colonización, los cantos de los barí no muestran casi ninguna infiltra– ció extraña y se mantienen en su originalidad autóctona según ma:iifies– tan las cintas grabadas. Esto se patentiza sobre todo: a) En el timbre y forma típica y peculiar de entonar las mel::>días, lo cual responde a las expresiones más primitivas de esta música indígena. 179

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