BCCCAP00000000000000000001106
Octavo Domingo después de Pentecostés La riqueza dada por Dios al hombre en ad– ministración es el seguro de los pobres; y la in– tercesión de estos es el seguro de la salvación de los ricos. Evangelio según San Lucas. (Cap. XVI). En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos es– ta parábola: Erase un hombre rico, que tenía un mayordomo, del cual por la vos común vino a entender que le había maí administrado sus bie– nes. Llamó/e pues, y díjole: ¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque. tto quiero que en adelante cuides de mi hacienda. Entonces el mayórdomo dijo entre sí: ¿Qué haré, pues mi amo me quita la adminis– tración de sus bienes? Yo no soy bueno para ca– var, y para mendigar no tengo cara. Pero ya sé lo que tengo que hacer, para que cuando sea re– movido de mi mayordomía, halle tJO personas que me reciban en sus casas. Llamando, pues, a los deudores de su amo, a cada uno de por sí, dijo al primero: ¿cuánto debes a mi amo? Respondió: 7
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz